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domingo, 6 de agosto de 2023

Diarios del domingo 6 de agosto del 2023

clarin
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domingo, 13 de junio de 2010

a 25 años de la desaparicion de cecilia giubileo





El misterio Giubileo
Es uno de los mayores enigmas de la historia policial argentina. El 16 de junio de 1985, la doctora Cecilia Giubileo tomó su guardia en el hospital psiquiátrico de Luján y nunca más se la vio. Hubo todo tipo de hipótesis, la mayoría absurdas. Salió a la luz la terrible situación de los enfermos mentales internados en esos institutos.
Por Juan Ignacio Provéndola
Estaba llena de barro. Los pies, las manos, la cara. Se estaba hundiendo en esa ciénaga pestilente que ocupaba casi veinte de las 266 hectáreas de la Colonia Montes de Oca. Mientras más se esforzaba por salir, más profundo calaba en el inmenso lodazal. Muchos la miraban, pero nadie hacía nada para rescatarla. Quería pedir ayuda, quería gritar antes de que su boca empezara a tragar tierra. De golpe, Cecilia Giubileo se incorpora y la pesadilla por fin acaba. Se había quedado a dormir en lo de su abuela adoptiva, quien la encontró transpirada y palpitante. Nunca imaginó que, esa noche, su nieta del corazón se iba a convertir en el más inexpugnable de los misterios que concibió la historia policial argentina.

Aquel domingo 16 de junio de 1985, la médica tomó su guardia en la Colonia Montes de Oca, un hospital psiquiátrico para mil enfermos mentales de ambos sexos en Torres, Luján. Su ficha personal indicaba que lo había hecho a las 21.15. Firmó un acta de defunción, recetó un antifebril, charló con algunos internos y acudió a atender de urgencia una urticaria en un pabellón, cuando ya se había retirado a la casa la médica del lugar. Un paciente con el que tenía confianza la acompañó a campear los 500 metros de oscuridad que la separaban de su albergue ocasional. Había pedido tres cigarrillos para acompañar la vela leyendo, así ninguna emergencia la encontraba dormida. La medianoche se estaba imponiendo y no volvieron a solicitarla hasta el sol del lunes. La casa médica estaba cerrada con llave. Adentro, ya no había nadie.

En la colonia, rápidamente, le iniciaron un sumario interno por abandono de trabajo y aseguraron que Giubileo se había retirado por sus propios medios y bajo su voluntad. Difícil saberlo: la hoja de registro del lunes en cuestión fue arrancada y su Renault 6 permanecía en el mismo lugar donde ella lo había dejado estacionado. Por diversos motivos, no hubo otros médicos de guardia esa noche. Todas las camas (incluso la de Giubileo) amanecieron prolijamente tendidas. Los únicos testigos de la quietud inquietante fueron dos zapatos de mujer que desde la mesa de luz vieron, mudos e impotentes, cómo un grupo de albañiles pintaba paredes y corría cosas de lugar. Cuando su amiga personal Beatriz Ehlinger hizo la denuncia policial por averiguación de paradero dos días después, ya era tarde: algunas evidencias se habían borrado para siempre por obra de la inesperada remodelación.

“Esa demora complicó el caso de entrada, porque dificultó luego la recolección de pruebas en el último lugar donde se la vio”, dice el ex abogado de la familia Giubileo y actual diputado, Marcelo Parrilli. “El caso se manejó burocráticamente –explica–, esperando que las pruebas llegaran al mostrador. No hubo una ofensiva investigadora. La policía caracterizó que ella se había ido por su propia voluntad y eso evitó haber podido recoger de entrada pruebas que a lo mejor existieron, a lo mejor no, nunca se pudo saber.”

El caso estalló en los medios. Entonces, bajo las órdenes del juez penal del Departamento Judicial de Mercedes, Carlos Galloso, comenzaron a trabajar en la causa la Delegación de Inteligencia y la Brigada de Investigaciones de la misma ciudad, la División Antisecuestros del Puente 12, la División Homicidios y Delitos Graves de Banfield y efectivos policiales de Luján.

La paz rural de un pueblo de 1500 personas sucumbió ante la invasión de policías, fiscales, ovejeros adiestrados y helicópteros que rastrillaban gran parte de las 266 hectáreas de la colonia, escudriñando salones, pastizales, bosques, construcciones abandonadas, pozos ciegos e incluso túneles subterráneos que habían sido concebidos a principios del siglo XX para distribuir calefacción entre los pabellones.

Ante el secreto de sumario, teorías de todo tipo pretendieron calmar la sed de información. Desde la colonia seguían sosteniendo que se había retirado por sus propios medios. Algunos hablaron de una secta en Colombia, otros de un inesperado escape frente al conflicto pasional con una compañera de trabajo. En el banco, informaron que su cuenta no había registrado movimientos, mientras que la policía encontró en su departamento de Luján una caja de maicena con cuatro mil dólares. El Renault 6, en tanto, permanecía bajo custodia policial. Los que se preguntaban adónde podría ir sin dinero ni vehículo comenzaron a poner la ñata contra el vidrio de la colonia.

El ingreso principal estaba fiscalizado por un guardia que movía la barrera a su arbitrio, siempre y cuando el sueño no lo sorprendiera desparramado en su silla. El inmenso cerco perimetral que encerraba a la colonia ofrecía accesos alternativos en aquellos límites alejados del casco central a los cuales se podía llegar fácilmente desde infrecuentados caminos de tierra.

Aunque su condición de insano viciaba de nulidad toda declaración, el paciente que acompañó a Giubileo a la casa médica aquella noche dijo que, mientras regresaba a su pabellón, observó cómo un auto negro avanzaba hacia donde moraba la médica. Una interna, en tanto, fue encontrada desnuda días más tarde en una casilla rural, donde había sido violada y abandonada por un grupo de personas. Aseguraba haber visto a la doctora atada y golpeada, pero no se encontró ninguna prueba.

Semanas después encontraron el departamento de la médica revuelto. Al poco tiempo apareció allí la cartera que tenía la noche final. En ambas oportunidades, la vivienda estaba bajo custodia judicial. La colonia comenzó a recibir algunas visitas sospechosas por las noches y varios de los allegados a Giubileo confesaron haber sufrido amenazas anónimas. Entre tanta verborrea, el silencio se hizo oír. ¿Qué es lo que no se podía decir?

Los rumores fueron imprecisos pero igualmente espeluznantes: a falta de información oficial, se impuso la idea de que la médica estaba investigando una supuesta red de tráfico de órganos, córneas y sangre que operaba clandestinamente con los internos, muchos de los cuales eran depositados por familias pobres que jamás los reclamaban o directamente eran derivados desde otros lugares del país sin mayor datos y erraban en la soledad rumbo a una muerte lenta como ignotos NN. Incluso, se dijo que había acopiado frondosos biblioratos que la volvían una persona peligrosa para ciertos intereses espurios. Un grupo de 40 empleados de Montes de Oca salió a contraatacar a través de un comunicado difundido por el Ministerio de Salud y Acción Social, en el cual dudaban de la buena fe de quienes colocaban a Giubileo como la “investigadora de hechos delictuosos sólo existentes en la mente de quien los inventó”.

En el Juzgado de Mercedes hicieron saber su fastidio. Muchos estaban más preocupados por anotarse declaraciones estruendosas en los medios que, luego, no se animaban a sustentar en el estrado. Pero el policial negro recargó sus tintas cuando el misticismo comenzó a tomar la posta en noviembre de 1985. Aunque en principio lo desmintieron, una cinta de mala calidad llegó a una comisaría de Luján. En ella, alguien se presentaba como Cecilia Giubileo y pedía que no la buscaran más porque estaba bien, rodeada de amigos y con la paz que tanto había buscado. Mientras se peritaba infructuosamente el material, una parapsicóloga decía ver un cuerpo en el fondo de un tanque de agua idéntico al de la colonia. Los diestros especialistas que se encargaron de la tarea hallaron un gato muerto. Parrilli propuso algo más real y también más difícil: drenar la inmensa ciénaga que, de tanto en tanto, escupía algún interno sin vida. “Si supuestamente la mataron en la colonia y querían ocultar su cuerpo, ése era el lugar ideal. Dijeron que no había fondos para el drenaje. Una barbaridad, como también es una barbaridad que exista una ciénaga en un lugar donde hay desplazamiento de gente, más aún en un instituto de salud mental”, sostiene el abogado.

Para 1986, la investigación ya estaba en terapia intensiva. “Obtener datos fue muy difícil porque, en general, la gente de la colonia no hablaba”, recuerda Parrilli. “Había muchos problemas de corrupción interna, de todo tipo, y se mantenía una suerte de equilibrio biológico en el cual ‘si me mandás al frente a mí, yo te mando al frente a vos, yo robé esto pero vos aquello, yo le pegué a este interno y vos a aquél, yo violé a esta interna y vos a la otra, cosas así’.” Y no sólo eso: “Algunos empleados también estaban trastornados. Te daban datos según el humor con el que los agarrabas y, de esa forma, no tenías un punto de referencia en el cual hacer pie. En ese marco fue difícil establecer si las cosas sucedieron por un delito, falta de recursos, desidia, imprudencia o porque alguien quiso que ocurrieran de determinada forma. Todo era posible. Lo más ‘prolijo’ es que la hayan matado esa misma noche y la hayan tirado en la ciénaga. Pero ¿por qué? ¿Quién? ¿Cómo? Imposible saberlo. Nunca pudimos encontrar nada”.

“La desaparición fue un tema personal y extrahospitalario”, sostiene Julio Acedo, contemporáneo de Giubileo en Montes de Oca y Open Door, quien reproduce una sospecha compartida con varios ex compañeros: “Yo creo que está viva y no sé si en el país”. A Francisco Merino, confidente de Cecilia en sus últimos tiempos, le sorprendió el repentino silencio de su familia cuando la causa naufragaba invariablemente: “Tiempo después, vi a uno de sus hermanos y me dijo ‘yo no sé nada’. No sé qué habrán pensado o si a lo mejor estaban amenazados”.

Por falta de pruebas o desidia investigativa, la carátula de la causa se mantuvo invariable por “búsqueda de paradero”. En 1995, un periódico de la localidad bonaerense de Colón dijo que en la laguna de Pearson se habían encontrado huesos femeninos que podrían haber pertenecido a Giubileo. Otro enigma indescifrable: la falta de presupuesto impidió las pericias y los exámenes genéticos.

Más de mil personas habían engrosado un expediente de 700 páginas sobre el que ninguno de los jueces que desfilaron por el Juzgado 2 de Mercedes pudo pronunciarse antes de que la prescripción, en 2000, lo archivara definitivamente. Para la estadística, Cecilia Enriqueta Giubileo es apenas una de las 25 personas que en Luján desaparecen anualmente sin dejar rastros. El mismo número de años que, el miércoles, se cumplirán desde su desaparición. Tendría 54 años y toda una vida por delante, de la que sólo quedó un inmenso misterio inalterable al paso del tiempo.

lunes, 3 de mayo de 2010

el grupo clarin apretó a la corte


Cómo fue el encuentro entre los principales empresarios y la Corte
La revista Noticias revela detalles de la reunión reservada que mantuvieron. De qué hablaron Magnetto, Rocca y Pagani con Lorenzetti. La preocupación del Gobierno.
Se juntaron en el momento en que la tensión con el Gobierno está en su punto más alto. Los empresarios más importantes del país y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, hoy no muy bien visto por el kirchnerismo. El lunes 26 de abril, Ricardo Lorenzetti recibió en su despacho del cuarto piso del Palacio de Tribunales a la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Allí estaban los hombres de negocios que conducen la entidad: el CEO de Clarín, Héctor Magnetto; el presidente del Grupo Techint, Paolo Rocca; el titular de Arcor, Luis Pagani; el dueño de laboratorios Sebastián Bagó –todos vicepresidentes– y el nuevo presidente de AEA, Jaime Campos.

El primero en llegar fue Magnetto, el principal enemigo político del matrimonio presidencial. El cerebro del holding –que el martes 27 fue señalado en un acto de la CGT por Néstor Kirchner como el “mentor ideológico de la oposición”– arribó a Tribunales a las 16.45. A esa hora, un periodista de NOTICIAS se cruzó con él en la antesala del despacho de Lorenzetti. Magnetto lo saludó, se levantó de su asiento para darle la mano y bajó la mirada cuando recibió su tarjeta personal. En ese momento, el más influyente de los vicepresidentes de AEA estaba solo. El resto llegó más tarde.

La Corte aún debe resolver temas vitales para Clarín, como las decisiones sobre la constitucionalidad de la Ley de Medios –que aprobó el Congreso y está trabada en la Justicia– y sobre los exámenes de ADN de los hijos que Ernestina Herrera de Noble adoptó durante la última dictadura militar. Magnetto, Rocca, Pagani, Bagó y Campos salieron de la reunión pasadas las 18.30 y de muy buen humor. Los hombres fuertes de Techint y Clarín caminaban adelante, conversando animadamente, y el resto los seguía.

Anochecía en el Palacio y ya casi no quedaba nadie. Bajaron por el ascensor reservado para los ministros de la Corte Suprema y se detuvieron durante unos veinte minutos conversando en la planta baja.

El temario. ¿De qué hablaron los pesos pesados de AEA y el presidente del máximo tribunal durante una hora y media? NOTICIAS se lo preguntó a Paolo Rocca al término del encuentro, pero el CEO de Techint se excusó rápidamente: “No, no, hoy no”. Sin embargo, fuentes de AEA aseguran que entre los motivos de la cita figuraba en primer plano la confrontación entre el Gobierno los medios y periodistas. “Se habló, entre otros temas, de la agudización de los ataques”, confiaron desde una de las empresas que participó de la reunión.

viernes, 30 de abril de 2010

Perpetua a ex policía por el crimen en un patrullero


LA MUERTE DE DARIAN BARZABAL
Perpetua a ex policía por el crimen en un patrullero
Se trata de Santiago Regalía. También quedó preso Iván Martínez. Hubo dos absueltos

Un ex sargento de la Policía Bonaerense fue condenado ayer a prisión perpetua al ser hallado culpable del disparo mortal en la cabeza a un menor de 17 años, cuando lo llevaba esposado en el patrullero, luego de haber sido detenido acusado de un robo en la casa de Los Hornos.

La severa pena la impuso el Tribunal en lo Criminal IV de La Plata, que por unanimidad condenó a prisión perpetua al ex sargento Santiago Regalía y a 5 años de prisión por encubrimiento agravado al ex teniente primero Iván Martínez, a quien le revocó la excarcelación y quedó detenido.

El Tribunal -integrado por los jueces Emir Caputo Tártara, Juan Carlos Bruni (h) e Inés Siro- condenó además por encubrimiento a 3 años de prisión en suspenso al ex jefe de la comisaría de Los Hornos, Eduardo Zaffino y a Christian Gutiérrez, el policía que conducía el patrullero.

En un meduloso voto, de casi 100 fojas, el presidente del Tribunal, Caputo Tártara, concluyó que "quedó acreditado que Regalía disparó en la cabeza con su arma reglamentaria, a Darián Barzábal, mientras lo amedrentaba".

Es que Barzábal fue detenido el 9 de enero de 2007 cuando había ingresado, junto a dos cómplices, a robar a la casa del policía, Luis Doratto.

Según se acreditó, Doratto detuvo al joven y pidió apoyo a la comisaría tercera, por lo que llegaron al lugar los oficiales Gutiérrez y Regalía.

Según el Tribunal, el menor fue detenido, esposado y subido al patrullero, "pero previo a dirigirse a la comisaría los policías hicieron una recorrida" con la finalidad de dar con los cómplices del joven.

"En tales circunstancias, Regalía que acompañaba al aprehendido en la parte trasera, mientras lo amedrentaba, extrajo su arma reglamentaria con la que le efectuó un disparo en la cabeza", se describió en la sentencia.

También se explicó que el patrullero luego se dirigió a la comisaría donde asciende el jefe de turno, Iván Martínez, para trasladarse luego al Hospital San Juan de Dios, donde dejaron al herido previo sacarle las esposas.

En el fallo se destacó que Regalía se quedó en el hospital, mientras que los otros dos policías regresaron a la comisaría "ocasión en la que empiezan a materializar una maniobra ilícita".

"PLANTAR EL PERRO"

Los jueces dieron por acreditado que Martínez "plantó" un revólver en el patrullero que había sido secuestrada en la casa de un vecino de Los Hornos que murió por muerte natural.

"Habiendo (en la jerga) `plantado el perro`, es decir colocado ardidosamente sobre el ensangrentado piso del patrullero el revólver calibre 32 que se hallaba secuestrado en la seccional", sostuvieron los jueces.

Los magistrados tuvieron en cuenta el relato de Doratto, quien declaró que Martínez le dijo "si a vos te preguntan algo, decí que estaba sin esposas. Es para que el malandra quede pegado. Hay que salvar a un compañero".

También hicieron referencia al testimonio de Gutiérrez, el policía que manejaba el móvil, quien declaró que Regalía le decía al joven "dale, dale cantá dónde está el otro" y agregó que a las "8 ó 10 cuadras" escuchó un tiro.

"Regalía lo venía apretando, yo justo le iba a tocar la rodilla para que afloje y en ese momento escucho el disparo", declaró Gutiérrez y agregó que su compañero empezó a gritar "lo maté, lo maté".

Añadió que se comunicó por radio a la comisaría y pasaron a buscar a Martínez, jefe de turno, quien le dijo: "quedate tranquilo, no pasa nada".

Al momento de graduar la pena, el Tribunal consideró que Regalía es autor de "homicidio calificado" por ser policía y abusar de su función", mientras que en las condenas por encubrimiento agravó la de Martínez "por tener un rol protagónico" para distorsionar el hecho.

Además el Tribunal absolvió a los ex policías Carlos Daniel Morales y Lucas Oyarzábal, por entender que no tuvieron relación en el encubrimiento.

jueves, 9 de julio de 2009

Venta de diarios: Caen La Nación y Clarín, sube Popular

Venta de diarios: Caen La Nación y Clarín, sube Popular
Los números de ventas de diarios publicados por el Instituto de Verificador de Circulación, del mes de mayo, volvieron a mostrar una caída en los promedios de ventas de los diarios Clarín y La Nación. Pero Popular incrementó sus ventas y así logró sobreponerse a la tendencia negativa que desde hace tiempo aqueja a los medios gráficos.
Según las cifras que dejó la comparación interanual de los tres periódicos mencionados:

CLARIN: sufrió una caída de 22.678 ejemplares en su edición dominical; en mayo de 2008 comercializó 751.701 diarios contra 729.023 del mismo mes de este año.

El "gran diario argentino" también vendió menos en la edición semanal completa: en este caso la merma fue de 10.577 diarios; colocó 370.538 ejemplares en mayo de 2008 contra 359.961 este año.

LA NACION: El histórico "diario sábana" no escapó a la suerte de Clarín y también experimentó una caída en el promedio de ventas: En su edición dominical la baja fue por un total de 4.493 ejemplares (245.082 contra 249.575 en 2008).

En la edición semanal completa, se lee una caída de ventas muy similar porque fue de 4.429 ejemplares (156.136/09 - 160.565/08).

DIARIO POPULAR: Salvo excepciones, desde hace varios meses este matutino se convirtió en una paradoja de la venta de diarios.

Mientras en la Argentina los impresos pierden clientes, este matutino incrementó en la edición de los domingos 898 ejemplares (141.405/09 - 140.507/08). En tanto que en la edición semanal completa se lee una suba de ventas por un total de 528 ejemplares (90.215/09 - 89.687/08).
fuente:infoexclusivo