domingo, 11 de abril de 2010

BERGOGLIO Y BENEDICTO XVI EN LA HOGUERA



Bergoglio y Ratzinger, en la hoguera



El papa Benedicto XVI cumple cinco años en el cargo acorralado por los escándalos de pederastia y con acusaciones de inmovilismo y retroceso frente al Concilio Vaticano II. Roma ha cancelado el ecumenismo, con ofensas a judíos, musulmanes, protestantes o anglicanos
Los cardenales eligieron Papa en 2005 a un intelectual de postín y esperaban que rindiese como un gran ejecutivo. No ha resultado. A punto de cumplirse los cinco años de mandato como sumo pontífice el próximo día 19, Benedicto XVI, de civil Joseph Alois Ratzinger, es un anciano de 83 años atado a su pasado de teólogo e inquisidor de doctrinas. ¿Qué ha hecho en este lustro? ¿Qué se propone? Sus admiradores cuentan que es un gran trabajador y que ahora mismo está empeñado en culminar antes del verano su ingente biografía de Jesús de Nazaret, cuyo primer tomo fue un éxito de ventas hace dos años. Los detractores lo acusan de atacar a las reformas del Concilio Vaticano II y de despreocupación o impotencia ante los problemas que afronta el catolicismo.
Ratzinger "es criticado por no hacer nada... y por hacer demasiado", opina su biógrafo, el periodista católico italiano Vittorio Messori. Como él, la jerarquía de la Iglesia vela armas para enfrentarse al examen del primer lustro de este pontificado. Lo hace a la defensiva. La efemérides no ha podido llegar en peor momento, con una riada de noticias sobre curas -y hasta obispos- pederastas actuando con impunidad durante décadas ante la pasividad o el silencio cómplice del Vaticano.

Benedicto XVI está en medio de ese quemadero. También ha patinado en otros campos de la gestión. Ha provocado agrias polémicas con musulmanes, judíos o anglicanos; escandalizó cuando quiso acabar con el cisma del ultraconservador arzobispo Marcel Lefebvre, y se enfrentó a la comunidad científica condenando en África el uso del preservativo como método de combate del sida. También sigue enfrentado a la ciencia, negando toda la investigación con células madre.

Ratzinger sabía a lo que se enfrentaba cuando se postuló hace cinco años como sucesor del polaco Juan Pablo II, de civil Karol Wojtyla. Su discurso electoral fue clamoroso, aquel 24 de marzo de 2005, con Juan Pablo II ya moribundo, a punto de superar los 27 años en el cargo. Era el Viernes Santo de ese año y Ratzinger sustituía al enfermo pontífice en el tradicional Via Crucis ante el imponente Coliseo romano. No era una casualidad. En cada rezo de las estaciones del fundador cristiano hacia el monte Calvario, el hoy Papa aprovechó para intercalar comentarios de programa de gobierno. Fue en la novena estación -tercera caída de Jesús bajo el peso de la cruz- cuando clamó: "¡Cuánta suciedad en la Iglesia y entre los que, por su sacerdocio, deberían estar entregados al Redentor! ¡Cuánta soberbia! La traición de los discípulos es el mayor dolor de Jesús. No nos queda más que gritarle: Kyrie, eleison. Señor, sálvanos".

Era un discurso alarmante, elaborado para encoger el corazón de la mayoría de los cardenales, acostumbrados muchos de ellos a una vida regalada en el mejor de los mundos, sobre todo durante sus frecuentes estancias en Roma. Dos semanas más tarde, reunidos en cónclave, los 114 purpurados -con el pomposo título de Príncipes de la Iglesia, aunque cardenal viene de cardo, en italiano bisagra o punto de apoyo- no se demoraron en decidir qué Papa querrían. Era el alemán Ratzinger y se llamaría Benedicto XVI.

La elección causó no poca sorpresa. Hoy se sabe que se inclinaron por Ratzinger por considerarlo el único capaz -por conocimiento y por autoridad- de arreglar los problemas acumulados durante el interminable ocaso del polaco Wojtyla, del que el teólogo alemán había sido sumo ideólogo. La información es poder, y nadie sabía tanto sobre las crisis -y los pecados- del cristianismo romano como el presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el ex Santo Oficio de la Inquisición que Ratzinger había dirigido desde 1981 con mano de hierro. En el momento de su elección tenía 78 años, tres años más de la edad de jubilación de los obispos. Su salud era quebradiza. Hoy, en el balance de gestión, cinco años más tarde, se olvidan esas circunstancias personales.

Ratzinger ha sido siempre un hombre de ideas fijas, pese a su propia opinión. "A mí ya me han diseccionado varias veces: el profesor de la primera etapa y el de la etapa intermedia, el primer cardenal y el de después. Ahora se añade otro segmento más. Como es natural, las circunstancias, las situaciones y las personas influyen, porque asumen distintas responsabilidades. Digamos que mi personalidad y mi visión fundamental han madurado, pero todo lo que es esencial ha permanecido idéntico", dijo de sí mismo en 2006 cuando su biógrafo le hizo notar una supuesta diferencia entre el panzer kardinal (tanque de combate) que dirigía la Congregación para la Doctrina de la Fe y el tímido Benedicto XVI al timón de la nave del apóstol Pedro.

Alguna prensa alemana había recibido la elección de Ratzinger con el título equívoco de

panzer kardinal. Era una alusión a su intransigencia por la inmisericorde condena de 130 teólogos y religiosos cuando fue prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Tampoco olvidaron en Alemania que el nuevo pontífice, además de teólogo y profesor universitario, militó en las Juventudes Hitlerianas y que fue soldado de la Wehrmacht al final de II Guerra Mundial.

Al margen de tan tormentoso -y brillante- pasado,

Benedicto XVI no ocultó nunca que le aguardaba una tarea inmensa si quería acabar con la "suciedad" y la "soberbia" que anidaba en su Iglesia cuando se propuso como candidato papal. Lo intuyó a las 18.04 del 19 de abril de 2005, nada más anunciarse su elección, y lo dijo en su primera bendición urbi et orbi ("a la ciudad de Roma y al mundo").

Tampoco pudo ignorar que iba a estar solo en la tarea, salvo que realizase radicales cambios en la Curia (gobierno) del Vaticano. Pero no lo hizo. Es un primer retroceso, principio de todos los demás. En la llamada eufemísticamente Ciudad Santa, el poder sigue en manos de los de siempre, con algunos cambios por razones de edad. Es el caso del astuto cardenal Angelo Sodano, número dos de Juan Pablo II y uno de los protectores del fundador de los Legionarios de Cristo y notorio pederasta, el sacerdote mexicano Marcial Maciel. Ha sido sustituido por otro italiano, Tarcisio Bertone, igual de inmovilista, también amigo de lavar en casa la ropa sucia. Tampoco el cambio en la portavocía eclesiástica -el periodista español Joaquín Navarro Vals, miembro del Opus Dei, antes; el jesuita Federico Lombardi, ahora- ha ganado para el pontífice una solidaridad especial. En el Vaticano siguen mandando los ancianos aupados por Wojtyla, en su mayoría "prelados paternalistas desesperadamente aferrados al sillón y que bloquean desde hace años el funcionamiento de la Santa Sede con mediocres disputas internas y personalismos enredadores". Son palabras del canonista y editorialista-analista del diario italiano La Stampa, Filippo di Giacomo.

¿Por qué, en un cónclave formado -salvo una excepción- por cardenales nombrados por Juan Pablo II, los 114 electores escogieron al único que llevaba aún la púrpura concedida por Pablo VI, un Papa del Concilio Vaticano II? Con Juan Pablo II predominó un "wojtylianismo público", de masas y medios de comunicación. En cambio, Ratzinger está centrado en la palabra desnuda: homilías, ángelus, catequesis, discursos y, hasta ahora, tres encíclicas. Su idea era acostumbrar a los católicos a fijarse en lo esencial, no en la persona del Papa, el eterno papanatismo. ¿Por qué ese cambio? Es un misterio; por decirlo desde el punto de vista de la fe: una decisión del Espíritu Santo.

Suele decirse que las promesas electorales están para incumplirse. Ratzinger no las hizo.

El único documento que puede tenerse como tal es la homilía en la misa para elegir nuevo Papa el día del comienzo del cónclave, donde dibujó un panorama teórico sobre los cristianos veletas -que se han dejado llevar por corrientes ideológicas opuestas: del marxismo al liberalismo hasta el libertinaje, del colectivismo al individualismo, del ateísmo a un vago misticismo-. También fijó allí su idea de que el mundo está dominado por la "dictadura del relativismo que no reconoce nada que sea definitivo y que deja como última medida sólo al propio yo y a sus deseos". No dijo cómo luchar contra esa tendencia.

Ideas o palabras al margen, el balance es desolador. En cinco años ha provocado varias veces la indignación de los judíos -13 millones-; por ejemplo, cuando readmitió en la "comunión eclesial" a los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre -la llamada Hermandad Sacerdotal de San Pío X-, entre ellos a Richard Williamson, que niega el Holocausto y al Vaticano II.

"Al levantar la excomunión de los integristas, sin exigirles la aceptación del Concilio Vaticano II, no son ellos quienes se incorporan al cristianismo conciliar. Es más bien el Papa quien se convierte al integrismo y lleva a la Iglesia en esa dirección", sostiene el teólogo Juan José Tamayo. La canciller alemana Angela Merkel exigió entonces al Papa, su compatriota, que pidiera disculpas a los judíos.

El Papa también ha reintroducido en la liturgia una oración por la conversión de los judíos, de carácter preconciliar, y suele irritar a esa comunidad religiosa cuando insiste en elevar a los altares (es decir, en colocar como ejemplo de santidad para todo el mundo) al papa Pío XII, acusado de callar ante los crímenes de los nazis y ante el terrible Holocausto.

Ofendió también Benedicto XVI a los musulmanes -1.300 millones- cuando, en un discurso en la Universidad de Ratisbona (Alemania) en septiembre de 2006, dijo que Mahoma impuso la fe con la espada y proclamó la guerra santa, vinculando al dios del islam con la violencia y la irracionalidad. Tampoco los protestantes -650 millones- y los cristianos ortodoxos -250 millones- tienen motivo de contento con este Papa. En un documento oficial de julio de 2007, el Vaticano identifica la Iglesia de Cristo con la Iglesia católica, a la que considera la única verdadera, y califica en consecuencia a las Iglesias ortodoxas como Iglesia imperfecta y niega que las Iglesias de la reforma sean Iglesia.

El proceso ecuménico (de encuentro entre religiones, en la idea del teólogo Hans Küng de que no habrá paz entre las naciones sin paz entre las religiones) también sufrió un duro revés cuando el Papa les dijo a las comunidades indígenas latinoamericanas -el 10% de la población en ese continente-, durante su viaje a Aparecida (Brasil) en 2007, que una supuesta vuelta a las religiones precolombinas no era un progreso, sino un retroceso. Lo dijo Benedicto XVI en su discurso inaugural de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y en el mismo viaje acusó a los nuevos líderes políticos latinoamericanos de estar sometidos a ideologías superadas y de no actuar en concordancia con la visión cristiana del ser humano y de la sociedad.

También atacó allí a los teólogos de la liberación por politización, falso mesianismo, ideas erróneas y dependencia del marxismo, como había hecho, excomulgándolos, cuando estaba al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Aún más criticada ha sido su visión de la planetaria lucha contra el sida, llevada a cabo por las autoridades sanitarias y gran parte de los Gobiernos. Durante un viaje a Camerún y Angola, el Papa execró contra el uso de los preservativos porque, dijo, "no sólo no solucionan el problema del sida, sino que lo agravan todavía más". El Parlamento belga pidió entonces, por mayoría, a su Gobierno que condenase esas declaraciones y expresase una protesta formal al Vaticano, de Estado a Estado. Una iniciativa parecida en España, a instancias de Izquierda Unida, no prosperó en el Congreso de los Diputados.

Todas esas derivas anticonciliares se resumen en una más aparatosa y visible: los cambios en la liturgia, autorizados con regocijo por Ratzinger. No sólo se vuelve a la misa en latín y con el celebrante de espaldas al pueblo creyente, sino que se han aceptado algunas de las ideas del arzobispo Lefebvre, el gran fustigador del Vaticano II. Ratzinger había sido perito en ese concilio, como asesor del episcopado alemán, pero siempre se mostró contrario a su desarrollo "con el entusiasmo de zelotes", acusó una vez a sus colegas, en referencia a una de las sectas más radicales en la época de Jesús, en la Galilea sojuzgada por Roma.

¿Por qué esa deriva antiecuménica o anticonciliar? El papa Ratzinger piensa que el Concilio Vaticano II le ha sentado muy mal a su Iglesia, y que sólo rectificándolo volverán tiempos de esplendor, prestigio e influencia. Los hechos son testarudos, en la dirección contraria. Cada día hay menos vocaciones sacerdotales y más parroquias sin cura. La juventud sigue alejada, salvo los cientos de miles de muchachos que jalean al pontífice desde los movimientos más conservadores; la mujer permanece marginada del santuario, y pocos católicos hacen caso a las doctrinas de sus prelados en materia de sexo u otros comportamientos sociales.

La decisión de acoger a sacerdotes anglicanos, incluso si están casados, no hace más que agravar el veto al celibato opcional entre el clero católico, origen de quebradores de cabeza para el Papa. Pero esas son ahora historias de sexo, un terreno en el que la jerarquía del catolicismo pierde casi siempre la compostura.


OPERACION CONCLAVE


Mientras en Alemania se vela “el papado fallido de Benedicto XVI”, Bergoglio intenta lavar su imagen en espera de un eventual nuevo cónclave. Las partes más significativas de su libro y los documentos que contradicen esa versión angelical. El rechazo de Emilio Mignone a los pastores que entregaron a sus ovejas y la mutilación de documentos para ocultar el apoyo episcopal a la dictadura.

Por Horacio Verbitsky
Cuando la publicación más importante de Alemania, Der Spiegel, se refiere al “papado fallido” de su compatriota Joseph Ratzinger (el mismo término que la Inteligencia estadounidense aplica a los estados con vacío de poder en los que justifica su intervención), el primado de la Argentina y arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, emprende una operación de lavado de imagen con la publicación de un libro autobiográfico. El ostensible propósito de “El Jesuita”, como se titula, es defender su desempeño como provincial de la Compañía de Jesús entre 1973 y 1979, manchado por las denuncias de los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics de que los entregó a los militares. Ambos estuvieron secuestrados cinco meses a partir de mayo de 1976. En cambio nunca reaparecieron las cuatro catequistas y dos de sus esposos secuestrados dentro del mismo operativo. Entre ellos estaban Mónica Candelaria Mignone, hija del fundador del CELS, Emilio Mignone, y María Marta Vázquez Ocampo, de la presidente de Madres de Plaza de Mayo, Martha Ocampo de Vázquez. Ratzinger tiene 83 años y según Der Spiegel demasiadas voces piden su renuncia. El sacerdote Paolo Farinella escribió en la prestigiosa revista italiana de filosofía MicroMega, cuyo director Paolo Flores D’Arcais ha participado en debates públicos sobre filosofía con el papa, que Benedicto XVI debería pedir perdón a los creyentes afectados por la estrictez del celibato, por las condiciones en los seminarios y por los miles de casos de abusos de niños y decirles: “Me retiraré a un monasterio y pasaré el resto de mis días haciendo penitencia por mi fracaso como sacerdote y como papa”. Nadie se sorprendería si después de beber una tisana nocturna fallara el corazón de un hombre entristecido y angustiado por las injustas críticas que alcanzan su desempeño como obispo de Baviera y no perdonan ni a su amado hermano Georg. La revista alemana menciona el antecedente de Celestino V, un papa del siglo XIII que renunció porque no se sintió capaz de cumplir con sus funciones. Por si algo de eso ocurre, Bergoglio necesita una foja de servicios pulida. Ante una pregunta acerca del papa ideal, el presidente de la Asociación Alemana de Juventudes Católicas, Dirk Tänzler, dijo a Der Spiegel que preferiría que haya trabajado en una parte pobre de Sudamérica o en otra región golpeada por la pobreza, ya que tendría una visión distinta del mundo. La compasión por la pobreza, compartida con la Sociedad Rural y la Asociación Empresaria AEA, es el nicho de oportunidad elegido por el Episcopado bajo la conducción de Bergoglio.

El Silencio

Es el cardenal quien vincula su descargo con la elección papal. Su libro narra que cuando la vida de Juan Pablo II se apagaba y el nombre de Bergoglio figuraba en los pronósticos de los periodistas especializados “volvía a agitarse una denuncia periodística publicada unos pocos años atrás en Buenos Aires” y que “en las vísperas del cónclave que debía elegir al sucesor del papa polaco, una copia de un artículo con la acusación, de una serie del mismo autor, fue enviada a las direcciones de correo electrónico de los cardenales electores con el propósito de perjudicar las chances que se le otorgaban al purpurado argentino”. Bergoglio dice en su libro que nunca respondió la acusación “para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”. No explica qué cambió ahora.

Pastores y lobos

En realidad la primera versión del episodio no se debe a ningún periodista sino a Emilio Mignone. En su libro Iglesia y dictadura, editado en 1986, cuando Bergoglio no era conocido fuera del mundo eclesiástico, Mignone ejemplificó con su caso “la siniestra complicidad” con los militares, que “se encargaron de cumplir la tarea sucia de limpiar el patio interior de la Iglesia, con la aquiescencia de los prelados”. Según el fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales, durante una reunión con la Junta Militar en 1976 el entonces presidente de la Conferencia Episcopal y vicario castrense, Adolfo Servando Tortolo, acordó que antes de detener a un sacerdote las Fuerzas Armadas avisarían al obispo respectivo. Agrega Mignone que “en algunas ocasiones la luz verde fue dada por los mismos obispos. El 23 de mayo de 1976 la Infantería de Marina detuvo en el barrio del Bajo Flores al presbítero Orlando Yorio y lo mantuvo durante cinco meses en calidad de desaparecido. Una semana antes de la detención, el arzobispo [Juan Carlos] Aramburu le había retirado las licencias ministeriales, sin motivo ni explicación. Por distintas expresiones escuchadas por Yorio en su cautividad, resulta claro que la Armada interpretó tal decisión y, posiblemente, algunas manifestaciones críticas de su provincial jesuita, Jorge Bergoglio, como una autorización para proceder contra él. Sin duda, los militares habían advertido a ambos acerca de su supuesta peligrosidad”. Mignone se pregunta “qué dirá la historia de estos pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas”.

La llaga abierta

Publiqué la historia en esta misma columna, el 25 de abril de 1999. Además de la opinión de Mignone, la nota incluyó la de quien fue su colaboradora en el CELS, la abogada Alicia Oliveira, quien dijo lo que ahora repite en el libro: que su amigo Bergoglio, preocupado por la inminencia del golpe, temía por la suerte de los sacerdotes del asentamiento y les pidió que salieran de allí. Cuando los secuestraron, trató de localizarlos y procurar su libertad, así como ayudó a otros perseguidos. A raíz de aquella nota, Orlando Yorio se comunicó conmigo desde el Uruguay, donde vivía. Por teléfono y correo electrónico refutó las afirmaciones de Bergoglio y Oliveira. “Bergoglio no nos avisó del peligro en ciernes” y “tampoco tengo ningún motivo para pensar que hizo algo por nuestra libertad, sino todo lo contrario”, dijo. Los dos sacerdotes “fueron liberados por las gestiones de Emilio Mignone y la intercesión del Vaticano y no por la actuación de Bergoglio, que fue quien los entregó”, agregó Angélica Sosa de Mignone, Chela, la esposa durante medio siglo del fundador del CELS. Sus testimonios se incluyeron en la nota “La llaga abierta”, que se publicó el 9 de mayo de 1999. También se transmitieron allí las posiciones de Bergoglio y del otro cura secuestrado aquel día, Francisco Jalics.

Cuestion de Estilo

En su libro, Bergoglio dice ahora que Yorio y Jalics “estaban pergeñando una congregación religiosa, y le entregaron el primer borrador de las reglas a los monseñores Pironio, Zazpe y Serra. Conservo la copia que me dieron”. Bergoglio también me entregó una copia a mí. Expresa el tipo de dudas y conflictos que fueron comunes en un alto número de sacerdotes a partir del Concilio Vaticano II, con “la crisis de las congregaciones religiosas, los signos de los tiempos modernos, la coincidencia con el sentir de la búsqueda de los jóvenes y la confirmación espiritual que sentimos en nuestro actual modo de vivir”. El problema en este caso era cómo compatibilizar “el estilo ignaciano de la vida religiosa” con “la vida moderna [que] pedía un estilo nuevo”. La minuta agrega que las Congregaciones Apostólicas están organizadas de modo que sus superiores “parecen preocuparse más por las obras que por la atención espiritual de sus súbditos”. En cambio ellos idealizan el modelo de las fundaciones monásticas y plantean que “la comunidad se una en torno de una búsqueda espiritual y de un proyecto de vida y no en torno de obras”. Esto plantea una “incompatibilidad personal” a los sacerdotes subordinados a la disciplina de su congregación.

En su carta al padre Moura, Yorio menciona esa minuta como respuesta a la presión de Bergoglio para que disolvieran la comunidad en el Bajo Flores. Agrega que a Pironio, Zazpe y Serra les dejaron “un esbozo de estructuración de vida religiosa en caso de que no pudiéramos seguir en la Compañía y fuese posible realizarla fuera”, lo cual no implica que quisieran salir de ella. En un viaje posterior a la Argentina, Pironio le dijo que no había consultado el tema en Roma porque Bergoglio “lo había ido a ver para decirle que el padre general era contrario a nosotros”. Zazpe respondió que “el provincial andaba diciendo que nos echaba de la Compañía” y Serra le comunicó que le retiraban las licencias en la Arquidiócesis, porque Bergoglio había comunicado “que yo salía de la Compañía”.

Según Bergoglio, el superior jesuita Pedro Arrupe dijo que debían elegir entre la comunidad en que vivían y la Compañía de Jesús. “Como ellos persistieron en su proyecto y se disolvió el grupo, pidieron la salida de la Compañía”. Agrega Bergoglio que la dimisión de Yorio fue aceptada el 19 de marzo de 1976. “Ante los rumores de inminencia del golpe les dije que tuvieran mucho cuidado. Recuerdo que les ofrecí, por si llegaba a ser conveniente para su seguridad, que vinieran a vivir a la casa provincial de la Compañía”, dice Bergoglio. Agrega que nunca creyó que estuvieran involucrados en actividades subversivas. “Pero por su relación con algunos curas de las villas de emergencia, quedaban demasiado expuestos a la paranoia de la caza de brujas. Como permanecieron en el barrio, Yorio y Jalics fueron secuestrados durante un rastrillaje.”

Papelitos

Bergoglio también niega haber aconsejado a los funcionarios de Culto de la Cancillería que rechazaran la solicitud de renovación de pasaporte de Jalics, que él mismo presentó. Según Bergoglio el funcionario que recibió el trámite le preguntó por “las circunstancias que precipitaron la salida de Jalics”. Dice que le respondió: “A él y a su compañero los acusaron de guerrilleros y no tenían nada que ver”. El cardenal agrega que “el autor de la denuncia en mi contra revisó el archivo de la Secretaría de Culto y lo único que mencionó fue que encontró un papelito de aquel funcionario en el que había escrito que yo le dije que fueron acusados de guerrilleros. Había consignado esa parte de la conversación pero no la otra en la que yo le señalaba que los sacerdotes no tenían nada que ver. Además el autor de la denuncia soslaya mi carta, donde yo ponía la cara por Jalics y hacía la petición”.

Nada fue así. En notas publicadas aquí y en mis libros El Silencio y Doble juego, narré la historia completa y publiqué todos los documentos, comenzando por la carta por cuya omisión Bergoglio reclama. Luego sigue la recomendación del funcionario de Culto que lo recibió, Anselmo Orcoyen: “En atención a los antecedentes del peticionante, esta Dirección Nacional es de opinión que no debe accederse”. El tercer documento es el definitorio. Ese papelito, firmado por Orcoyen, dice que Jalics tenía actividad disolvente en comunidades religiosas femeninas y conflictos de obediencia, que estuvo con Yorio en la ESMA (detenido, dice, en vez de secuestrado) “sospechoso contacto guerrilleros”. El punto más interesante es el siguiente, porque remite a intimidades de la Compañía de Jesús, vistas desde la óptica de Bergoglio, que no había ninguna necesidad de confiar al funcionario de la dictadura: “Vivían en pequeña comunidad que el Superior Jesuita disolvió en febrero de 1976 y se negaron a obedecer solicitando la salida de la Compañía el 19/3”. Agrega que Yorio fue expulsado de la Compañía y que “ningún obispo del Gran Buenos Aires lo quiso recibir”. La Nota Bene final es ilevantable: dice Orcoyen que estos datos le fueron suministrados “por el padre Jorge Mario Bergoglio, firmante de la nota con especial recomendación de que no se hiciera lugar a lo que solicita”.


el pais de españa y pagina 12

martes, 6 de abril de 2010

DESCUBREN 100 CURAS PEDOFILOS EN MEXICO



Registra El Vaticano 100 procesos contra curas mexicanos por pederastia

Los casos corresponden al periodo 2001-2010, revelaron fuentes de la Sede Apostólica.

Notimex
Publicado: 06/04/2010 12:45
Ciudad del Vaticano. En los últimos nueve años El Vaticano ha abierto unos 100 procesos canónicos contra sacerdotes mexicanos acusados de abusos sexuales contra menores, revelaron este martes fuentes confidenciales de la Sede Apostólica.

Las fuentes indicaron que esos datos corresponden al periodo 2001-2010, desde que los “delicta graviora” (delitos graves), como la pederastia, comenzaron a ser juzgados exclusivamente por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Después de Brasil, México es el país con mayor número de fieles católicos en el mundo, con un 86.67 por ciento de su población nacional adscrita a esa confesión, de acuerdo con estimaciones de la propia Iglesia.

Según las estadísticas más recientes, México cuenta con 11 mil 16 sacerdotes diocesanos y unos tres mil 602 curas pertenecientes a órdenes o institutos religiosos, para un gran total de 14 mil 618 presbíteros que atienden una red de seis mil 101 parroquias.

Si se consideran el número de sacerdotes acusados de abuso atendidos por El Vaticano, la incidencia de los problemas de abusos contra menores en el clero de México es de 0.69 por ciento.

La mayoría de los casos mexicanos no corresponden a pederastia propiamente dicha, es decir ataques contra menores “impúberes”, sino a actos de “efebofilia”, debidos a la atracción sexual hacia adolescentes del mismo sexo o a acciones heterosexuales.

Entre estos procesos se encuentran las sentencias condenatorias en casos de gran atención pública a personajes como Marcial Maciel Degollado, fundador de la congregación de los Legionarios de Cristo, quien fue obligado a dejar el ministerio sacerdotal en 2006.

También figura el caso de Nicolás Aguilar Rivera, sacerdote de la diócesis de Tehuacán (estado de Puebla) quien fue separado del estado clerical, es decir expulsado del sacerdocio, por ataques cometidos en México y en Estados Unidos, donde también residió.

En el reciente texto “Que en Cristo nuestra paz México tenga vida digna”, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) pidió perdón “a todos los hombres y mujeres que se han visto escandalizados por las incoherencias del testimonio sacerdotal”.

“Somos conscientes de que cuando falta un verdadero testimonio de vida cristiana, en la vida ministerial, en la conducta moral y en el compromiso social, se propicia el debilitamiento de la fe, velando más que revelar”, indicó la CEM.

Según datos ofrecidos por el “promotor de justicia”, el fiscal para temas de pedofilia de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Charles Scicluna, de 2001 a la fecha la Sede Apostólica analizó en total unos tres mil casos de sacerdotes abusadores con delitos cometidos en los últimos 50 años.

La mayoría de los casos corresponde a Estados Unidos, sobre todo los recibidos entre 2003 y 2004, cuando explotó la crisis por pederastia en ese país. En esos años hasta 80 por ciento de los casos estudiados por la Congregación procedían de esa nación.

En 2009 El Vaticano abordó 223 casos de abuso en todo el mundo, de los cuales 25 por ciento provinieron de Estados Unidos. Actualmente los sacerdotes católicos a nivel mundial superan los 400 mil.

Los abusos han costado a las diócesis estadunidenses unos dos mil 700 millones de dólares, pero la factura bajó a sólo 104 millones de dólares en 2009, y de ellos 21 han sido para cursos de prevención, por los que han pasado ya millones de niños.

Un reporte del gobierno de Estados Unidos publicado en 2008 sobre los abusos sexuales estableció que 64 por ciento de los ataques son cometidos por padres o parientes, 10 por ciento en escuelas mientras los sacerdotes católicos involucrados en estos episodios suman el 0.03 por ciento.

EL PRESIDENTE DE MEXICO LE DECLARO LA GUERRA A LOS MONOPOLIOS




Plantea multarlas hasta con 10% de sus ingresos anuales y prisión para directivos
Propone Calderón endurecer sanciones a empresas monopólicas
Presentó el proyecto en Los Pinos y llamó al Legislativo a dialogar sobre su iniciativa
Acusó a monopolios de haber profundizado la crisis
Generan costos excesivos de productos y servicios
Claudia Herrera y Enrique Méndez

Periódico La Jornada
Martes 6 de abril de 2010, p. 20
El presidente Felipe Calderón envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a la Ley Federal de Competencia Económica y al Código Penal Federal, para endurecer las sanciones a las empresas que incurran en prácticas monopólicas, de manera que podrían hacerse acreedoras a una multa hasta de 10 por ciento de sus ingresos anuales, y sus directivos sometidos a prisión hasta por diez años.

Es una iniciativa pensada para que el ama de casa, el profesionista, el estudiante, todos los mexicanos, puedan tener acceso a mejores productos y servicios con menores precios, dijo Calderón al presentar el proyecto en Los Pinos.

Como no ha ocurrido con otras de sus iniciativas, el mandatario hizo un llamado al Poder Legislativo no sólo para que analice el documento, sino que si así lo considera, podamos dialogar sobre esta propuesta, con altura de miras, rectitud de intención y buscando lo que sea mejor para México.

En la iniciativa, que se recibió a las 17:30 horas en la Cámara, el Ejecutivo atribuyó a los monopolios haber profundizado la crisis en el país y cuestionó que diversos mercados en México se encuentran altamente concentrados, y las prácticas monopólicas no se sancionan con criterios congruentes con la gravedad que implican las mismas.

Explicó que, de acuerdo con los análisis académicos sobre la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, en México 30 por ciento del gasto de los hogares se destina a mercados con problemas de competencia, y que en ellos, los consumidores gastan 40 por ciento más que si hubiera competencia.

A corto plazo, los monopolios generan precios excesivos de productos y servicios, lo que disminuye la capacidad de consumo de las familias, especialmente las más pobres. A mediano plazo inciden negativamente en la eficiencia de la economía y frenan el crecimiento económico, señala en la exposición de motivos.

La iniciativa también incluye modificaciones a las leyes Orgánica del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Federal de Procedimiento Contencioso Administra- tivo, con objeto de constituir un sistema de tribunales especializados en competencia económica, de salas especializadas dentro del tribunal, así como la especialización en materia económica de los tribunales del Poder Judicial de la Federación.
Calderón expuso que una de las principales críticas a la legislación antimonopolios “es que la Comisión Federal de Competencia ‘no tiene dientes’ y por eso proponemos que tenga la facultad de aplicar sanciones de manera eficaz
El proyecto reconoce que las sanciones económicas previstas en la Ley Federal de Competencia Económica se determinan a partir del salario mínimo diario, indicador que no guarda ninguna relación con el daño económico que se causa a los consumidores, ni con los ingresos del agente económico derivados de la realización de una práctica monopólica o una concentración prohibida.

Para definir el monto de la multa se tomará la declaración anual del pago del ISR sobre los ingresos acumulados de las empresas o bien de sus regímenes especiales, si gozan de éstos.

Así, se plantea modificar el artículo 35 de la ley para que la tasa de la multa sea de 8 a 10 por ciento de los ingresos de las empresas, por incurrir en prácticas monopólicas relativas o absolutas, en alguna concentración prohibida o por no cumplir una orden de no ejecutar una concentración, con independencia de la responsabilidad penal que se le designe.

Plantea adicionar el artículo 254 bis al Código Penal Federal para sancionar con prisión de tres a diez años y con mil a 3 mil días de multa a quien celebre, ordene o ejecute contratos, convenios o arreglos entre agentes económicos competidores para manipular precios, condicionar la venta de productos, dividir o segmentar el mercado y asociarse para manipular las licitaciones públicas

La posibilidad de sanciones a los individuos puede fortalecer los incentivos de directores y empleados para no involucrarse en conductas ilegales y, con ello, disuadir de manera más efectiva a los agentes económicos de cometer prácticas monopólicas absolutas, señala el documento.

Además, la CFC tendría la facultad de obligar a las empresas a suspender una práctica monopólica antes incluso de declararse sentencia firme en un juicio, y la posibilidad de que si las compañías reconocen incurrir en una práctica monopólica y la detienen, la comisión pueda suspender el litigio y evitar la sanción.

También se pretende evitar la carga regulatoria, al suprimir la obligación de los corporativos de informar sobre sus operaciones en el extranjero sin efectos en el país, cuando un socio mayoritario con control de la sociedad aumente su participación accionaria, y las operaciones de accionistas en la Bolsa Mexicana de Valores cuyos paquetes no impliquen poseer más de 10 por ciento de las acciones del capital social de la emisora.

sábado, 3 de abril de 2010

JESUCRISTO SUPERSTAR



Parece que los argentinos estan faltos de fe y es por ello que en dia muy caro para los cristianos,se refugian en la necesidad de renovar su fe en una pelicula maratoica,e historica como es el caso del film Jesus de Nazareth de Franco Zefirelli.
Este film refleja de manera ortodoxa y eurocentrica la pasion de un jesus alto,rubio y de ojos celetes,mientras estudios recientemente publicados afirman lo contarrio,era un petiso,de mala presencia y de ojos negros.
Dicha pelicula fue filmada a fines de los años sesenta y es el que mas conoce la gente en lo que respecta a la tematica de la llegada,vida y muerte del mesias.
Canal 9 de argentina,no tuvo mejor idea que reponer el historico y film y mal no le fue.
Detras de una pelicula de Telefe,fue lo mas visto del canal de palermo,llegando a picos de 8 puntos y marcando durante las 5 horas de su proyectado no menos de 7 puntos.
Es llamativo que peliculas -y no comun-de tanta longevidad haya marcado este rating.
Es por ello que en el dia ayer,y por millesima vez,Jesus de nazareth se convirtio en una supeestrella de la tv argentina.

martes, 30 de marzo de 2010

El ADN de un juez de la dictadura que libera a la Policía para detener a chicos en la calle



Rechazaba los Hábeas Corpus de familiares de desaparecidos e imponía “costas”
El polémico fallo de la Justicia platense que le devuelve la potestad a los policías para detener menores tiene un autor ideológico. Se trata del camarista Pedro Luis Soria, quien comenzó su carrera judicial nombrado como juez en el año 1976. En su foja de servicios cuenta con decenas de habeas corpus de desaparecidos rechazados, entre los que figuran el padre del embajador argentino en España. Intentó ser Decano en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) pero al conocerse su pasado judicial, optó por la renuncia. Además, está investigado en la Justicia Federal por la muerte de un preso político.
Pedro Luis Soria fue nombrado Secretario en el ex Juzgado Penal 5 de La Plata el 3 de marzo de 1970. Seis años más tarde, sería el encargado de ese juzgado al jurar como juez el 4 de mayo de 1976, apenas un mes y medio después del golpe de Estado que terminó con un gobierno constitucional y sumergió al país en la más feroz y cruenta dictadura.

En su labor como juez, Soria rechazaba sistemáticamente los pedidos de habeas corpus presentados por familiares de desaparecidos. Además de no hacer lugar a los recursos les imponía "costas" a los damnificados, es decir, debían pagar por abrir un expediente judicial y recurrir al Estado para buscar información sobre el paradero de los desaparecidos.

Aquella lista es extensa, pero sobresale el habeas corpus pedido por Jorge Alberto Daniel Davoto para conocer el paradero de su suegro, el ex juez federal y docente universitario Antonio Bautista Bettini, padre del actual embajador argentino en España, Carlos Bettini. El expediente fue abierto el 21 de marzo de 1977 y cerrado un día después.

Pese a que Soria fue confirmado en su cargo por el Senado provincial en 1984, sus antecedentes lo persiguen.

En el año 2007 quiso ser candidato a Decano en la facultad de Derecho de la UNLP, pero sus antecendentes como juez en la dictadura hicieron que desista.

En 2006 Soria había sido acusado por el encubrimiento de un homicidio en la Unidad 9 ocurrido durante la dictadura. La víctima: Marcos Augusto Ibáñez Gatica. Los penitenciarios lo habían hecho pasar por un suicidio, pero la Justicia no lo constató: no hubo ni autopsia.

El entonces juez penal y actual camarista dictó el sobreseimiento provisorio sólo con la información provista por el SPB al día siguiente de haber recibido la causa en su juzgado.

Treinta y dos años después, la investigación que Soria no hizo lo encuentra involucrado en el encubrimiento de un crimen de lesa humanidad. El fiscal federal Sergio Franco, solicitó al juez federal Humberto Blanco que convoque a prestar declaración indagatoria al actual camarista por encubrimiento del homicidio calificado de Ibáñez.

El 30 de abril de 2003 la Cámara Federal de La Plata declaró que los crímenes conexos con los de lesa humanidad también son imprescriptibles. Cuando pidió la indagatoria de Soria, el fiscal Franco recordó este fallo de la Cámara Federal.
http://www.elargentino.com/nota-84087-medios-122-El-ADN-de-un-juez-de-la-dictadura-que-libera-a-la-Policia-para-detener-a-chicos-en-la-calle.html

lunes, 29 de marzo de 2010

EL CLIENTELISMO MACRISTA:PAGA DESDE 50 A 80 PESOS PARA ASISTIR A SUS ACTOS




AUNQUE SUS DIRIGENTES CRITICAN EN PUBLICO EL PROCEDIMIENTO, EL MACRISMO CONVOCA A MANIFESTANTES A CAMBIO DE DINERO
Nueva política con olor a viejas prácticas
En el Encuentro de Jóvenes realizado en Luján, los micros del PRO se llenaron con pagos de entre 65 y 100 pesos por pasajero. Problemas de estructura en el partido y diferencias entre los compañeros de escuela de Macri y sus aliados radicales y peronistas.

Por Gustavo Veiga
Mauricio Macri pretende llegar a la costa montado en una ola amarilla. El surfista de la nueva política clamó el 6 de marzo ante 8742 personas –la exactitud de la cifra surge de las planillas de asistencia al Segundo Encuentro Nacional de Jóvenes en Luján– que nada lo parará. Para lograrlo, su tropa ya puso en práctica ciertos vicios del clientelismo, como la retribución en dinero (65 a 100 pesos por cabeza) o, simplemente, la hamburguesa y la Coca a cambio de la presencia en un acto. Una radiografía a buena parte de la militancia que lo acompaña no resiste la prueba de pureza. La misma liturgia que el PRO les atribuye con sorna a fuerzas más populares es patrocinada por sus punteros. No importa que se trate de peronistas de La Matanza que responden a Alberto Pierri o de demócratas progresistas que siguen al presidente de la Legislatura, Oscar Moscariello. Para aspirar a la presidencia en 2011 es necesario apelar a viejas recetas cuestionadas que ahora son consideradas válidas. Con Facebook, Twitter y la nueva herramienta virtual de comunicación, Formspring.me parece que no alcanza. Ni tampoco con los Newman’s Boys y la muchachada que depositó en el jefe de Gobierno porteño la esperanza de un futuro mejor.

Las voces confirman el dato sin importar el distrito de procedencia. Desde el norte más favorecido al sur empobrecido coinciden en que para el acto en el barrio Las Casuarinas de Luján la premisa era juntar cinco mil voluntades. “Mauricio pidió que fuéramos esa cantidad”, confió un joven desencantado con el rumbo que ha tomado el PRO. La organización informó que asistieron 5865. El puntilloso conteo surge de las planillas que debían completar los referentes. Tenían un espacio para escribir el nombre y apellido, número de documento, correo electrónico y teléfono, datos estos últimos que casi nadie respondió.

Si una lista se llenaba con cincuenta personas, por cada una se entregaba una cantidad semejante de cintitas rojas para colocarse en la muñeca, como en los boliches bailables. El concejal Daniel García de Avellaneda se resistió a ese control. Y arengó a su gente para que ingresara al colegio Marianistas sin tomarlo en cuenta. Disgustado, retiró a su grupo antes de que Macri finalizara el encuentro con un: “Gracias, gracias, me llenan de fuerza. ¡Vamos los jóvenes! ¡Vamos el PRO! ¡Vamos la Argentina!”. Al edil lo imitaron otros dirigentes del Gran Buenos Aires en su desbandada.

El jefe de Gobierno había invitado a sus seguidores a través de Facebook (ver aparte). Pero la organización del acto recayó sobre el presidente de la Juventud porteña del PRO, Francisco Quintana, y el director de la Unidad de Coordinación de Políticas Públicas de Juventud, Ezequiel Fernández Langan. Los dos convocaron a la par de funcionarios y punteros peronistas del conurbano.

El diputado provincial Juan Carlos Piris, un hombre del tan menemista como duhaldista Alberto Pierri en La Matanza, aportó una cantidad respetable de concurrentes. Desde la Legislatura de la ciudad de Buenos Aires, donde el PRO tiene la primera minoría, partieron algunos integrantes de la seguridad privada del edificio para hacer número. Una fuente consultada por este diario le atribuyó la iniciativa al presidente de la Cámara, Oscar Moscariello. También se invitó por e-mail al personal de planta del gobierno. Era demasiado lo que había en juego.

Con todo, el target del militante promedio que adhiere al partido se vincula a la clase media o media alta. Son aquellos que se indignan con el clientelismo que empieza a hacerse visible. Ese pensamiento que expresó sin anestesia en una entrevista reciente el concejal Julio Irureta. Cuando se desafilió de la UCR para sumarse al PRO de La Plata lo hizo porque, según él, vio “gente tomando vino en tetrabrik y bombos”.

En el trayecto hacia Luján hubo micros que se llenaron a razón de 65 o 100 pesos por pasajero. “Les pagaron a carenciados”, dijo un joven que asistió al acto. En muchos casos alcanzó con menos: bastaron la hamburguesa y la gaseosa. La convocatoria sintetizada en un cartel, “Habla Mauricio y hablás vos”, se robusteció con esas zanahorias de la vieja política que el PRO puso en remojo.

A los jóvenes más involucrados con el partido podía vérselos ataviados con remeras amarillas y el apellido Macri cruzado sobre el pecho. De cada una de sus cinco letras nacía una palabra: “m” de mística, “a” de acción, “c” de compromiso, “r” de respeto e “i” de inclusión. Se abrazaban y posaban para las fotografías con las principales figuras partidarias. “Me emociona ver cómo va creciendo esta ola amarilla que se extiende por todo el país”, les endulzó los oídos el candidato a presidente.

Gestionar o hacer política

En diciembre de 2007, cuando el PRO se hizo cargo del gobierno porteño, la consigna que le bajó a la militancia fue “basta de política, ahora la gestión”. Enseguida comenzaron a cerrarse locales partidarios de la Capital Federal y los jóvenes que Macri convocó el primer sábado de este mes al acto fundacional de su campaña presidencial se quedaron sin lugares propios para reunirse. Primero le bajaron la persiana al comité de Chacabuco al 100 y después a los de Alsina y Salta, donde se depositaban los volantes, pancartas y otros emblemas partidarios. Los encuentros de la Juventud cambiaron de escenario: se hacían en bares o casas particulares.

Hoy no llegan a diez los locales propios en la ciudad. El último donde se centralizaba la actividad estaba en Avenida Belgrano y Bolívar. Ahora sólo queda una pequeña sede administrativa sobre la calle Balcarce, muy próxima a la Casa Rosada. La conducción porteña del PRO, además, se reunió una sola vez desde que Macri gobierna. El estatuto partidario dice que los encuentros deben ser mensuales. Las fichas de afiliación también se derrumbaron. Ahora no superarían algunos pocos miles en la ciudad. A mediados de 2008 había 27.288 afiliados en todo el país. Otra vez la precisión milimétrica para sumar adhesiones.

Estas tribulaciones no les causan gracia a los peronistas y radicales que desembarcaron hace tiempo en la fuerza liderada por el ingeniero. Motivan rispideces entre ellos y los denominados Newman’s Boys o ex compañeros del distinguido colegio Cardenal Newman, donde Macri cursó el bachillerato. El presidente del PRO a nivel nacional, José Torello, los funcionarios Pablo Clusellas y Francisco Irarrazával y el empresario constructor Nicolás Caputo egresaron de allí. Quienes los rechazan dicen que “en su vida pegaron un afiche, repartieron volantes o caminaron la calle”. Nunca hizo falta. Esa tarea, en todo caso, queda para los jóvenes que siempre cumplieron tareas proselitistas en la esquina de Callao y Santa Fe, en vísperas de cualquier elección.

Otro problema que condiciona el futuro del PRO es que su estructura nacional recae en la fuerza fundada por Ricardo López Murphy, Recrear, y que después de su alejamiento pasó a comandar el actual ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich. Propuesta Republicana también tiene escasa representación en las universidades públicas, a no ser en Derecho y Ciencias Económicas de la UBA o en algunas facultades de la UCA, un campo fértil para captar voluntades jóvenes.

Su fuerza propia a nivel sindical es inexistente. El único dirigente con inserción gremial, Daniel Amoroso, de Aleara, el Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar, acaba de distanciarse de Macri para fogonear la candidatura presidencial de Francisco de Narváez desde su banca de diputado del PRO. También fracasó un intento de crear un sindicato afín en la Legislatura porteña: la Unión de Trabajadores Legislativos (UTL) que nació el 18 de agosto de 2005 y languideció por su magra representatividad. Santiago de Estrada le brindó su apoyo, pero la fuga y posterior detención de su secretario general, Mauricio Gutiérrez, acusado de un delito privado, provocaron que terminara en la nada.
Por eso, puertas adentro, en el partido se persuadieron de que el acto de Luján se transformó en un mojón en el camino de Macri hacia la Casa Rosada. Marcos Peña, el secretario general del gobierno porteño, escribió en su blog unos días después: “El evento fue el más importante en términos de movilización de la historia del PRO”. Estaba en lo cierto. Aunque el clientelismo que tanto cuestiona la nueva política que dice representar esta fuerza resultó imposible de disimular entre muchos de los jóvenes peregrinos vestidos de color amarillo.

No tan solos

Por Eduardo Aliverti
Después de los picos que tensionaron al Congreso hasta hace pocos días, llegó una calma que dudosamente dure demasiado. Pero no fue por eso ni por otros reposos que este 24 de marzo tuvo una relevancia significativa y, quizá, representativa también.

No fue que las bancadas se llamaron a trastienda, casi con seguridad velando armas hasta después de Semana Santa. No fue que la marcha macro de la economía asentó su placidez, ahora con la felicidad de “los mercados” por el vía libre de Wall Street al canje de deuda. No fue que se anticipa un movimiento turístico record en Semana Santa. No fue que las paritarias arrancan con pronóstico de acuerdos más bien rápidos. No fue que la inflación real no parece formar parte de las preocupaciones centrales, aunque siga pegando duro mientras es cierto que Boudou insiste en tapar el sol con la mano (lo cual no haría de no contar con órdenes superiores, por supuesto). No fue que incluso la Mesa de Enlace campestre se mostró satisfecha tras su reunión con el ministro del área. No fue que por este rato bajó el volumen de las declaraciones rimbombantes. No fue que la casi única excepción consistió en la patética convocatoria de Duhalde, para votar en 2011 la subsistencia o no de los juicios a los militares del Proceso (lo cual le valió el despampanante mérito de ser cuestionado hasta por franjas de la propia derecha). No fue, en resumen, nada de todo ese conjunto de noticias previsibles, o aun de ausencia de información destacada, lo que les dio preeminencia mediática a los actos por el aniversario del golpe; y en particular a los centrales de Plaza de Mayo. Es más: ni siquiera fue que otra vez no se pudo consensuar una movilización única, y que esa circunstancia dio pasto para que (los grandes medios de la oposición) se sirvieran y hablaran de un convite dividido, de aprovechamientos políticos, de zancadillas. No les alcanzó ni de cerca para ocultar la realidad de tanta gente congregada, y mucho más si se la observa con la medida de estos tiempos tan modestos para el ganar la calle detrás de una consigna. No era, tampoco, un recordatorio especial. No era un número redondo ni había un hecho o agenda específicos a los que pudiera atribuirse la propiedad de despertar un entusiasmo superlativo por la participación.

¿Qué fue, entonces, lo que motivó una concurrencia tan llamativa –no sólo en Buenos Aires– y esa impresión de haber sido más fuerte que en otras coyunturas la presencia de gente joven, suelta, no alineada con la militancia en partidos o grupos? Es probable que no haya una sola respuesta, aunque sí la posibilidad de que algunas hipótesis confluyan en un diagnóstico abarcador. Está la gente que va siempre y no es poca, pero eso sólo no es suficiente. Hay una pista, por ejemplo, ya consignada por Mario Wainfeld en su nota del día siguiente en este diario, que fue la novedad de haberse interpelado al rol del periodismo. No a todo, desde ya. Fue dirigido hacia el Grupo Clarín. Y, en eso sí con un marcaje concreto, a la indefinición que rodea al caso de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, cuya dilación judicial es un atentado contra “la calidad de las instituciones” que tanto inquieta a los ¿republicanólogos, se les llama como eufemismo por lobbistas? La considerable juntada que hubo hace pocas semanas, en defensa o gratitud hacia el programa televisivo 6, 7, 8 por su discurso contestatario frente a la media de la mayoría de lo que se ve, lee y escucha, puede ser tomado como antecedente. Y si es cuestión de medios, podría descubrirse asimismo la bronca por el empiojamiento que sufre la nueva ley gracias a la acción de las corporaciones afectadas. Al igual que el bloque opositor, fueron a buscar en los tribunales lo que no les sirvió en su política de extorsión periodística. Hasta aquí les va más o menos bien, estimulados con el fallo de segunda instancia de la semana pasada: postergó la aplicación de aquello que insumió 26 años de lucha, para reemplazar la normativa militar con que tan cómodos se ubican los partisanos del periodismo independiente. Fue profusamente anunciado que recurrirían a la Justicia por cuya probidad también claman, y muy fácil de imaginar que encontrarían allí a tanto magistrado sensible a sus intereses.

Podría buscarse en datos o percepciones de este tipo, y en otros como el clima de socavamiento institucional agitado por la oposición en la etapa más reciente, el origen de esta especie de “despertar” protagonizado por muchos que están hartos, o intranquilos, ante el coro sistemático del todo negativo. La cadena privada nacional de los grandes medios sufre, acaso, un tiro por la culata. Y no, únicamente, por la disociación entre la temperatura político-mediática y el andar económico. La sociología, entre otras disciplines afines, explica que un discurso dominante tan homogéneo –-y para el caso tan despiadado– suele provocar que quienes no lo comparten se llamen a silencio, se refugien entre los que consideran los pocos que piensan igual, se sientan entumecidos frente a lo que semeja ser una mayoría aplastante. Pero eso tiene un límite. La cosa es que, por mucho que se quiera buscar el pelo en la leche y agrandar o detenerse en algún exabrupto, en consignas más radicalizadas o más totalizadoras, en las diferentes marchas y caracterizaciones del Gobierno, en la puntualización de lo que falta o en el resaltado de lo conseguido, este 24 de marzo testificó –y con esa potencia cualitativa mayor a otras oportunidades– que hay en la sociedad argentina reservas de conciencia y movilización que tantos creen (y quieren creer) extinguidas. Se puede estimar como casi imposible no ponerse de acuerdo cuando se trata de repudiar la atrocidad inédita representada por la última dictadura. Pero debe tenerse presente que no sólo sucedió la ratificación de ese “piso” de coincidencia, capaz de garantizar no ya la salvaguarda absoluta del régimen democrático sino además la perseverancia, activa, frente a cualquier intentona de impunidad sobre lo actuado en la dictadura. No es que, ahora y hace bastante, pegarles a los milicos salga gratis. Es que alrededor de esos reflejos se estimulan otros, se propaga una lucidez política más generalizada, se actúa más allá de los derechos humanos con el único sentido de denunciar sus violaciones durante el Proceso. La prueba es que lo “respirado” y dicho en las plazas de este aniversario del golpe no pasó solamente por lo generado hace 34 años ni por la reprobación de demoras judiciales. Hubo los apellidos, las listas de grandes empresas, los cánticos, las advertencias, las apelaciones; hubo el alerta, en resumidas cuentas, de que no hay que quedarse quieto porque acecha la amenaza de que el pasado se reinstale mediante los nombres que ayer fueron la patronal castrense. Y hoy, los del respaldo explícito o tácito a las variantes de derecha que persiguen su reinstauración.

Habrá quienes no crean que ese espíritu acometedor sea una gran noticia, por entenderla como en extremo predecible. Uno, en cambio, se siente más protegido. O menos solo.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142867-2010-03-29.html