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domingo, 22 de noviembre de 2009

Obama también tiene su Clarín

LA GUERRA PÚBLICA DEL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL PLANETA CON LA CADENA FOX
Obama también tiene su Clarín

El multimedios creado por Rupert Murdoch castiga al presidente de los Estados Unidos con una interminable saga de noticias negativas, cuando no falsas. La Casa Blanca se quejó y ya no recibe a sus periodistas. ¿Democracia vs. libertad de expresión? Ideología, negocios y aprietes mediáticos. Los casos de Zapatero, Correa y Chávez.
Martes 27 de octubre. El reloj de Fox News Channel, uno de los canales más vistos en Estados Unidos –20 puntos de rating promedio en 2009– y que llega a numerosos países del globo vía satélite, marca las 7.25 pm. El de Argentina, las 21.30. “Barack Obama no tendría que jugar al golf mientras hay soldados en Afganistán”, afirma una blonda panelista del programa The O’Reilly Factor. Media hora después, en el canal mencionado, empieza Hannity, con una placa ubicada arriba del nombre del programa y que, insólitamente, dice “Not White House approved” (no aprobado por la Casa Blanca). Minutos más tarde, el conductor, Sean Hannity, conversa con el senador republicano de Arizona, John McCain, el mismo que perdió las elecciones de Estados Unidos con Obama.
McCain critica una idea de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la oficialista Nancy Pelosi, sobre el proyecto de reforma sanitaria. Ambos ríen. No hay un demócrata en el estudio. Tampoco un independiente. El espacio dado al senador republicano es de varios minutos. Pero eso no es todo. Cuando el reloj de Fox marca las 8.07, aparece uno de los conductores “estrella” de Fox, la periodista Greta Van Susteren, que en su programa On the Record entrevista a Tim Pawlenty, gobernador de Minessota, casualmente, del Partido Republicano. Ambos coinciden en hablar de la posibilidad de que el gobierno aumente los impuestos para poder financiar su plan de reforma sanitaria en EE.UU. Y despotrican contra esa supuesta intención de Obama.
La guerra contra Obama ya estaba declarada, implícitamente, por la Fox desde que el presidente de Estados Unidos comenzó a ser firme candidato a liderar la nación más poderosa del planeta. Pero luego de varios ofensas de parte de Fox –como que un comentarista dijera que el proyecto de reforma sanitaria es “peor que el cáncer” y que Glenn Beck, uno de sus conductores estelares de la cadena, tratara de racista a Obama–, la directora de Comunicaciones de la Casa Blanca, Anita Duran, en una entrevista realizada por la CNN el 11 de octubre, pateó el tablero: “Fox News actúa como un brazo del Partido Republicano”. La progresista revista The Nation informó que Duran dijo, sin vueltas, que la Casa Blanca tratará a la Fox “como se trataría a un adversario... Puesto que están librando una guerra abierta contra Barack Obama y la Casa Blanca”.
La marca Fox pertenece a News Corporation, cuyo dueño es el magnate conservador australiano Keith Rupert Murdoch y que engloba, entre otros tantísimos productos (nombrarlos a todos ocuparía una nota aparte), a periódicos como The Sun, The Times, The Wall Street Journal y The Australian, y a la cadena vía satélite Sky. News Corporation compite en EE.UU. con otros cuatro monstruos: Time Warner, The Walt Disney Company, NBC Universal y Viacom.
Los dos principales colaboradores de Obama, su jefe de gabinete, Rahm Emmanuel, y su consejero político, David Axelrod, han declarado que “la Fox no está en el negocio de la información”. Y la página web de la Casa Blanca ha incorporado Reality Check, una novedosa sección dirigida casi exclusivamente a desmentir las acusaciones de la Fox. El mismo Obama había señalado en junio que esa emisora se dedicaba en su totalidad a atacar a su gobierno.
Fox News, por su lado, anunció que la Casa Blanca no le otorgará reportajes hasta al menos el año 2010. En septiembre Obama había concedido entrevistas a cinco canales de televisión para hablar de la reforma sanitaria, pero excluyó a Fox. En octubre también habló ante la prensa, esta vez sobre la situación en Afganistán, y volvió a marginar al multimedios.
Tal vez Obama, abogado él, haya recordado que la jurisprudencia norteamericana cuenta entre sus casos destacados a “The New York Times Co vs. Sullivan”, antecedente de numerosos fallos que a partir de él, como rememora Horacio Verbitsky en su libro Un mundo sin periodistas, ampararon en la Primera Enmienda “aun a las expresiones inexactas o falsas, declarando la innecesariedad de su verificación, cuando se refieran a funcionarios públicos y respecto de temas de relevancia institucional, salvo que se probare que el periodista tenía conciencia de la falsedad de la noticia”. Esto último es lo que habría entendido Obama en el caso de Fox News: que actúa con malicia. Y es lo que comprende cualquiera que haya visto el documental Sicko, de Michael Moore, en el que queda a la vista el accionar de las grandes compañías de servicios de salud estadounidenses, que perjudica a más de 45 millones de habitantes de EE.UU. y que –diferencia de la sanidad universal gratuita que gozan países como Francia, Canadá, Reino Unido y Cuba– no pueden acceder a los servicios médicos si no cuentan con un poder adquisitivo para poder pagar medicamentos y atención carísimos que en otros países se obsequian de modo gratuito, o al menos, a precios accesibles. Eso es lo que pretende modificar Obama con el proyecto de ley de reforma sanitaria. Y a esto, precisamente, se opone la Fox, severa custodia de un modo de vida americano que podría traducirse en que el Estado no debe intervenir en nada o casi nada. Y mucho menos, arruinarles los negocios a los financistas republicamos, entre ellos, los grandes laboratorios y prepagas, que se verían afectados por la reforma.
En verdad, la batalla a todo o nada entre multimedios o medios representantes del establishment y gobiernos elegidos democráticamente se está dando a escala global. En los Estados Unidos ahora, y con inéditos niveles de desaire entre viejos socios, pero en Latinoamérica hace más tiempo, sobre todo desde que una corriente de líderes progresistas fue elegida para manejar los destinos de la región. El autor del célebre ensayo “La tiranía de la Comunicación”, Ignacio Ramonet, escribió el 4 de octubre, un artículo titulado “La prensa diaria se muere” y publicado por Le Monde Diplomatique, donde señala “las reformas democráticas emprendidas por algunos gobiernos (Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela) contra los ‘latifundios mediáticos’ de grupos privados en situación de monopolio”, explicando que este hecho “desencadena, contra esos gobiernos y sus presidentes, una sarta de calumnias difundidas por los despechados medios de comunicación dominantes y sus cómplices habituales”. Enrique Santos –presidente de la SIP (con sede en Miami), codirector del diario El Tiempo de Bogotá y primo del ministro de Defensa de Colombia Juan Manuel Santos– dijo en una rueda de prensa que existe “una actitud defensiva y últimamente agresiva frente a los medios de comunicación, además de una actitud concertada por parte de Venezuela, Ecuador y Bolivia” ante una propuesta de Chávez y Correa de “crear instancias que defiendan a los ciudadanos y a los gobiernos legítimamente electos de los abusos de la prensa”.
El presidente Rafael Correa ha pedido en septiembre que se inicie un nuevo proceso para que Teleamazonas quede “definitivamente clausurada”, por la difusión de un audio de una conversación entre una asambleísta del partido socialista y el presidente. Correa aseguró que la grabación es “clandestina” y que por ende el canal violó el Reglamento a la Ley de Radiodifusión al transmitirla. Y advirtió: “A mí me tiene sin cuidado lo que diga la SIP. Yo no sé quién ha legitimado a esta organización, Sociedad Interamericana de Prensa, que es conformada por los propietarios, ni siquiera por los periodistas, por los propietarios de los medios de comunicación. Es decir, empresas privadas que se dedican a la comunicación social”. En otra oportunidad sostuvo: “Respeten la ley. ¿O ustedes por ser medios de comunicación están por encima de la ley? (...) O si no, propongan una reforma a la Constitución de que la ley se aplica a todo el territorio ecuatoriano menos a los medios de comunicación”.
En lo que respecta a Bolivia, las autoridades de la SIP, entre otras críticas, hicieron referencia a un “juicio promovido” por Morales contra el diario La Prensa por el presunto delito de desacato y a un decreto, también emitido por el Poder Ejecutivo, que obliga a los medios escritos y audiovisuales a destinar un espacio editorial a sus trabajadores para que puedan emitir sus opiniones.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, se reunió con ejecutivos de la SIP y señaló: “Cada día soportamos una mentira, una difamación, una calumnia, una ofensa (...) no sólo hay libertad de prensa, hay libertinaje”.
Reporteros sin Fronteras (RSF), en la misma sintonía que la SIP, publicó un comunicado en el que denunciaba el cierre de “treinta y cuatro medios audiovisuales sacrificados por capricho gubernamental” en Venezuela. RSF defendió a Globovisión, canal que participó activamente en el golpe de 2002 y en el sabotaje petrolero contra Hugo Chávez, cuyo gobierno ha participado en quince procesos electorales desde que accedió al poder en 1998 y que ha salido victorioso en catorce escrutinios, en el caso de los últimos, auditados y aprobados por integrantes del Centro Carter y de la OEA.
Con respecto a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual sancionada en la Argentina, la SIP lamentó “el clima polémico y politizado” en que se votó por la norma. No destacó, en cambio, que la ley incluía los 21 puntos presentados en 2004 por la Coalición para una Radiodifusión Democrática, integrada por organizaciones sociales, sindicatos, universidades, radios comunitarias, pueblos originarios y organismos de derechos humanos, entre otros, ni que permitirá más competencia en un mercado nacional concentrado en el que el Grupo Clarín tiene 4 canales de TV abierta, 5 radios, la editorial Tinta Fresca, parte de Papel Prensa y de la agencia de noticias DyN, los diarios Clarín, Olé, La Razón, La Voz del Interior (Córdoba) y Los Andes (Mendoza), y las revistas Pymes, Genios y Elle; Telefónica, 9 canales; Prisa, Radio Continental (AM) y 18 radios FM; el Grupo Vila-Manzano, Canal 2 de la Plata, Canal 10 de Junín y Canal 7 de Mendoza y 14 radios de AM y FM; y Cadena 3, 13 radios.



Un juego de tres

Por Adriana Amado
Suárez*

La relación entre la política y los medios no es un juego de dos sino de tres: hay un triángulo en cuyo vértice superior se ubica la ciudadanía mientras que el poder y los medios permanecen en los dos puntos restantes de la figura. El problema surge cuando tanto el poder y los medios confrontan entre sí, olvidándose del rol social que tienen de permitir a la ciudadanía la posibilidad de ser informada y no de quedar como rehén de los intereses del gobierno o de las empresas periodísticas. Una sociedad sin medios no le sirve al gobierno y aquellos, al mismo tiempo, son reconocidos por la sociedad por su deber de informar. Por eso, no sé si Obama tiene derecho a dejar de dar entrevistas a una empresa periodística, en este caso Fox News, por el mero hecho de no aprobar el modo de comunicar. Su obligación de informar a los ciudadanos está por encima de cualquier desacuerdo que tenga con un medio en particular.

*Doctora en Ciencias Sociales



Obama debería felicitar a Cristina

Por Víctor Ego Ducrot*

La cadena Fox “será tratada como lo que es, una marca ideológica”. “La verdad es que opera como un brazo comunicacional del Partido Republicano, no es un medio de información, es una rama más del partido.” Así acaba de admitirlo la Casa Blanca.
Se trata de un hecho saludable. Veremos entonces qué dicen ahora los admiradores vernáculos y perpetuos de Estados Unidos, los mismos que niegan la existencia de oligopolios mediáticos en nuestro país y se opusieron en forma rabiosa a la nueva Ley de Medios Audiovisuales que acaba de promulgar el gobierno nacional.
Desde el modelo teórico que aplica el Observatorio de Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP (ver por ejemplo “Sigilo y nocturnidad en las prácticas periodísticas hegemónicas”; Ego Ducrot, V. y otros, Ediciones del Centro Cultural de la Cooperación ; Bs.As., 2009) afirmamos que la “independencia” y la “objetividad” como sinónimos de imparcialidad no son otra cosa que mitos tendientes a encubrir los intereses económicos y políticos que encierra toda práctica periodística.
Los hechos demuestran que se hace difícil creer en las palabras de Obama. El flamante e insólito Premio Nobel de la Paz debería llamar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y felicitarla por nuestra nueva ley de medios.

*Periodista, escritor y profesor de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata



Dos procesos novedosos

Por Martín Becerra*

Hay dos procesos novedosos que afectan a los medios: la escala de la concentración de los grandes grupos mediáticos y los avances tecnológicos. En lo que hace a la concentración, las grandes corporaciones mediáticas compiten con gobiernos y legisladores por el establecimiento de la agenda pública. Los desafían. Pero se trata de cortocircuitos entre actores que se necesitan mutuamente. Todo gran grupo de medios requiere, para conseguir reglamentaciones que impidan el desarrollo de su competencia, de la política. Y a la vez, por supuesto, los políticos precisan de los mass media para darse a conocer o para difundir sus propuestas.
En el caso de News Corporation, sucede que este grupo, como muchas corporaciones mundiales, tiene intereses diversificados en distintas áreas. News Corp, gracias a Bush, logró consolidar algunos negocios mientras que Obama, en cambio, promueve medidas menos discrecionales que afectan los intereses de grandes grupos, entre ellos los de News Corp; entonces no estamos hablando sólo de de cuestiones ideológicas sino también económicas. En cuanto a la convergencia tecnológica, esta ayuda a la expansión de los grupos con un vértigo que les otorga ventaja respecto de los ritmos de la reglamentación del estamento político. Pero cuando se intenta regular con un sentido ecuánime, los grandes intereses afectados batallan duramente: en España, por ejemplo, Rodríguez Zapatero reglamentó la TV digital terrestre y a raíz de ello el Grupo Prisa salió con los tapones de punta a acusarlo de inmoral.

*Doctor en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Barcelona
http://www.elargentino.com/nota-64941-Obama-tambien-tiene-su-Clarin.html

martes, 20 de enero de 2009

EL DISCURSO COMPLETO DEL PRESIDENTE BARACK OBAMA






El discurso completo de la toma de posesión de Obama
Me encuentro hoy aquí con humildad ante la tarea que enfrentamos, agradecido por la
confianza que me ha sido otorgada, consciente de los sacrificios de nuestros
antepasados. Agradezco al presidente Bush su servicio a nuestra nación, así como la
generosidad y cooperación que ha demostrado a lo largo de esta transición.
Ya son 44 los norteamericanos que han hecho el juramento presidencial. Estas palabras
han sido pronunciadas durante mareas de prosperidad y aguas tranquilas de la paz. Y,
sin embargo, a veces el juramento se hace en medio de nubarrones y furiosas tormentas.
En estos momentos, Estados Unidos se ha mantenido no sólo por la pericia o visión de
los altos cargos, sino porque nosotros, el pueblo, hemos permanecido fieles a los ideales
de nuestros antecesores y a nuestros documentos fundacionales.
Así ha sido. Y así debe ser con esta generación de norteamericanos.
Que estamos en medio de una crisis es algo muy asumido. Nuestra nación está en guerra
frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente
debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero
también por el fracaso colectivo a la hora de tomar decisiones difíciles y de preparar a la
nación para una nueva Era.
Se han perdido casas y empleos y se han cerrado empresas. Nuestro sistema de salud es
caro; nuestras escuelas han fallado a demasiados; y cada día aporta nuevas pruebas de
que la manera en que utilizamos la energía refuerza a nuestros adversarios y amenazan a
nuestro planeta.
Estos son los indicadores de una crisis, según los datos y las estadísticas. Menos
tangible pero no menos profunda es la pérdida de confianza en nuestro país, un temor
persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima
generación debe reducir sus expectativas.
Hoy les digo que los desafíos a los que nos enfrentamos son reales. Son graves y son
muchos. No los enfrentaremos fácilmente o en un corto periodo. Pero Estados Unidos
debe saber que les haremos frente.
Hoy nos reunimos porque hemos elegido la esperanza sobre el temor, la unidad de
propósitos sobre el conflicto y la discordia. Hoy hemos venido a proclamar el fin de las
quejas mezquinas y las falsas promesas, de las recriminaciones y los dogmas caducos
que durante demasiado tiempo han estrangulado a nuestra política.
Seguimos siendo una nación joven, pero, según las palabras de las Escrituras, ha llegado
el momento de dejar de lado los infantilismos. Ha llegado el momento de reafirmar
nuestro espíritu de firmeza: de elegir nuestra mejor historia; de llevar hacia adelante ese
valioso don, esa noble idea que ha pasado de generación en generación: la promesa
divina de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de
alcanzar la felicidad plena.
Al reafirmar la grandeza de nuestra nación, somos conscientes de que la grandeza nunca
es un regalo. Debe ganarse. Nuestro camino nunca ha sido de atajos o de conformarse
con menos. No ha sido un camino para los pusilánimes, para los que prefieren el ocio al
trabajo o buscan sólo los placeres de la riqueza y la fama. Más bien, han sido los que
han asumido riesgos, los que actúan, los que hacen cosas -algunos de ellos reconocidos,
pero más a menudo hombres y mujeres desconocidos en su labor, los que nos han
llevado hacia adelante por el largo, escarpado camino hacia la prosperidad y la libertad.
Por nosotros se llevaron sus pocas posesiones materiales y viajaron a través de los
océanos en busca de una nueva vida.
Por nosotros trabajaron en condiciones infrahumanas y se establecieron en el oeste;
soportaron el látigo y araron la dura tierra.
Por nosotros lucharon y murieron en lugares como Concord y Gettysburg, Normandía y
Khe Sahn.
Una y otra vez estos hombres y mujeres lucharon y se sacrificaron y trabajaron hasta
tener llagas en las manos para que pudiéramos tener una vida mejor. Veían a Estados
Unidos más grande que la suma de nuestras ambiciones individuales, más grande que
todas las diferencias de origen, riqueza o facción.
Este es el viaje que continuamos hoy. Seguimos siendo la nación más próspera y
poderosa de la Tierra. Nuestros trabajadores no son menos productivos que cuando
empezó esta crisis. Nuestras mentes no son menos ingeniosas, nuestros bienes y
servicios no son menos necesarios que la semana pasada, el mes pasado o el año pasado.
Nuestra capacidad no ha disminuido. Pero el tiempo de la inmovilidad, de la protección
de intereses limitados y de aplazar las decisiones desagradables, ese tiempo
seguramente ha pasado. A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y
volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos.
Porque allí donde miremos, hay trabajo que hacer. El estado de la economía requiere
una acción audaz y rápida y actuaremos no sólo para crear nuevos empleos sino para
levantar nuevos cimientos para el crecimiento. Construiremos carreteras y puentes, las
redes eléctricas y las líneas digitales que alimentan nuestro comercio y nos mantienen
unidos. Pondremos a la ciencia en el lugar donde se merece y aprovecharemos las
maravillas de la tecnología para aumentar la calidad de la sanidad y reducir su costo.
Utilizaremos el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer
funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para
hacer frente a las necesidades de una nueva Era. Todo esto podemos hacerlo. Y todo
esto lo haremos.
Algunos cuestionan la amplitud de nuestras ambiciones y sugieren que nuestro sistema
no puede tolerar demasiados grandes planes. Sus memorias son cortas. Porque han
olvidado lo que este país ya ha hecho; lo que hombres y mujeres libres pueden lograr
cuando la imaginación se une al interés común y la necesidad a la valentía.
Lo que no entienden los cínicos es que el terreno que pisan ha cambiado y que los
argumentos políticos estériles que nos han consumido durante demasiado tiempo ya no
sirven.
La pregunta que nos hacemos hoy no es si nuestro gobierno es demasiado grande o
pequeño, sino si funciona -ya sea para ayudar a las familias a encontrar trabajos con un
sueldo decente, cuidados que pueden pagar y una jubilación digna-. Allí donde la
respuesta es sí, seguiremos avanzando y allí donde la respuesta es no, pondremos fin a
los programas. Y a los que manejamos el dinero público se nos pedirán cuentas para
gastar con sabiduría, cambiar los malos hábitos y hacer nuestro trabajo a la luz del día,
porque sólo entonces podremos restablecer la confianza vital entre un pueblo y su
gobierno.
La cuestión para nosotros tampoco es si el mercado es una fuerza del bien o del mal. Su
poder para generar riqueza y expandir la libertad no tiene rival, pero esta crisis nos ha
recordado a todos que sin vigilancia, el mercado puede descontrolarse y que una nación
no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos. El éxito de
nuestra economía siempre ha dependido no sólo del tamaño de nuestro Producto Bruto
Interno, sino del alcance de nuestra prosperidad, de nuestra habilidad de ofrecer
oportunidades a todos los que lo deseen, no por caridad sino porque es la vía más segura
hacia el bien común.
En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra
seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que
apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los
derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos
ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los
otros pueblos y gobiernos que nos observan hoy, desde las grandes capitales al pequeño
pueblo donde nació mi padre: sepan que EE.UU. es el amigo de cada nación y cada
hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad y de que estamos listos
a asumir el liderazgo una vez más.
Recuerden que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no
sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones.
Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegernos ni nos da derecho a hacer
lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente,
de que la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y
las cualidades de la templanza, la humildad y la contención.
Somos los guardianes de este patrimonio. Guiados de nuevo por estos principios,
podemos hacer frente a esas nuevas amenazas que exigen aún mayor esfuerzo - incluso
mayor cooperación y entendimiento entre las naciones-. Comenzaremos a dejar Irak, de
manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán.
Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la
amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se calienta. No vamos
a pedir perdón por nuestro estilo de vida, ni vamos a vacilar en su defensa, y para
aquellos que pretenden lograr su fines mediante el fomento del terror y de las matanzas
de inocentes, les decimos desde ahora que nuestro espíritu es más fuerte y no se lo
puede romper; no pueden perdurar más que nosotros, y los venceremos.
Porque sabemos que nuestra herencia multiétnica es una fortaleza, no una debilidad.
Somos una nación de cristianos y musulmanes, judíos y e hindúes y de no creyentes.
Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta
Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación, y
resurgido más fuertes y más unidos de ese negro capítulo, no podemos evitar creer que
los viejos odios se desvanecerán algún día, que las líneas divisorias entre tribus pronto
se disolverán; que mientras el mundo se empequeñece, nuestra humanidad común se
revelará; y EE.UU. tiene que desempeñar su papel en el alumbramiento de una nueva
Era de paz.
Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo
y el respeto mutuo. A aquellos líderes en distintas partes del mundo que pretenden
sembrar el conflicto, o culpar a Occidente de los males de sus sociedades - sepan que
sus pueblos los juzgarán por lo que puedan construir, no por lo que destruyan.
A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de
la disidencia, tienen que saber que están en el lado equivocado de la Historia; pero les
tenderemos la mano si están dispuestos a abrir el puño.
A los pueblos de las naciones más pobres, nos comprometemos a colaborar con ustedes
para que sus granjas florezcan y fluyan aguas limpias; dar de comer a los cuerpos
desnutridos y alimentar las mentes hambrientas. Y a aquellas naciones que, como la
nuestra, gozan de relativa abundancia, les decimos que no nos podemos permitir más la
indiferencia ante el sufrimiento fuera de nuestras fronteras, ni podemos consumir los
recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias. Porque el mundo ha
cambiado, y nosotros tenemos que cambiar con él.
Al contemplar la ruta que se despliega ante nosotros, recordamos con humilde
agradecimiento aquellos estadounidenses valientes quienes, en este mismo momento,
patrullan desiertos lejanos y montañas distantes. Tienen algo que decirnos, al igual que
los héroes caídos que yacen en (el cementerio nacional de) Arlington susurran desde los
tiempos lejanos. Les rendimos homenaje no sólo porque son los guardianes de nuestra
libertad, sino también porque encarnan el espíritu de servicio; la voluntad de encontrar
sentido en algo más grande que ellos mismos. Sin embargo, en este momento -un
momento que definirá una generación- es precisamente este espíritu el que tiene que
instalarse en todos nosotros.
Por mucho que el gobierno pueda y deba hacer, en última instancia esta nación depende
de la fe y la decisión del pueblo estadounidense. Es la bondad de recibir a un extraño
cuando se rompen los diques, la abnegación de los trabajadores que prefieren recortar
sus horas antes que ver a un amigo perder su puesto de trabajo, lo que nos hace superar
nuestros momentos más oscuros. Es la valentía del bombero al subir una escalera llena
de humo, pero también la voluntad del progenitor de cuidar a un niño, lo que al final
decide nuestra suerte.
Nuestros desafíos podrían ser nuevos. Las herramientas con que los hacemos frente
podrían ser nuevas. Pero esos valores sobre los que depende nuestro éxito -el trabajo
duro y la honestidad, la valentía y el juego limpio, la tolerancia y la curiosidad, la
lealtad y el patriotismo- esas cosas son viejas. Esas cosas son verdaderas. Han sido la
fuerza silenciosa detrás de nuestro progreso durante toda nuestra historia. Lo que se
exige, por tanto, es el regreso a esas verdades. Lo que se nos pide ahora es una nueva
Era de responsabilidad, un reconocimiento -por parte de cada estadounidense- de que
tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación, y el mundo, deberes que no
admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento
de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro
carácter que entregarlo todo en una tarea difícil.
Este es el precio y la promesa de la ciudadanía. Esta es la fuente de nuestra confianza -el
saber que Dios nos llama a dar forma a un destino incierto-.Este es el significado de
nuestra libertad y de nuestro credo -por lo que hombres y mujeres y niños de todas las
razas y de todas las fes pueden unirse en una celebración a lo largo y ancho de esta
magnífica explanada- por lo que un hombre cuyo padre, hace menos de 60 años, no
habría sido servido en un restaurante ahora está ante ustedes para prestar el juramento
más sagrado.
Así que, señalemos este día haciendo memoria de quiénes somos y de lo largo que ha
sido el camino recorrido. En el año del nacimiento de América, en uno de los más fríos
meses, una reducida banda de patriotas se juntaba ante las menguantes fogatas en las
orillas de un río helado. La capital se había abandonado. El enemigo avanzaba. La nieve
estaba manchada de sangre. En un momento en que el desenlace de nuestra revolución
estaba más en duda, el padre de nuestra nación mandó que se leyeran al pueblo estas
palabras: "Que se cuente al mundo del futuro que en las profundidades del invierno,
cuando nada salvo la esperanza y la virtud podían sobrevivir ... la urbe y el país,
alarmados ante un peligro común, salieron a su paso."
América. Ante nuestros peligros comunes, en este invierno de nuestras privaciones,
recordemos esas palabras eternas. Con esperanza y virtud, sorteemos nuevamente las
corrientes heladas, y aguantemos las tormentas que nos caigan encima. Que los hijos de
nuestros hijos digan que cuando fuimos puestos a prueba nos negamos que permitir que
este viaje terminase, no dimos la vuelta para retroceder, y con la vista puesta en el
horizonte y la gracia de Dios encima de nosotros, llevamos aquel gran regalo de la
libertad y lo entregamos a salvo a las generaciones venideras. Gracias, que Dios los
bendiga, que Dios bendiga a Estados Unidos.

CARTA DE OBAMA A SUS HIJAS

"Cuando era joven pensé que la vida se trataba de mí, de cómo enfrentaría al mundo y sería exitoso. Pero después ustedes dos llegaron a mi vida y todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan importantes...",

Sé que las dos se han divertido mucho estos últimos dos años durante la gira de campaña, yendo a días de campo, desfiles y ferias estatales, comiendo todo tipo de comida chatarra que seguramente ni su madre ni yo les permitiríamos comer. Pero también sé que no ha sido siempre fácil para ustedes y su mamá, y que pese a lo entusiasmadas que están sobre su nuevo cachorro, no compensa todo el tiempo que hemos estado separados. Yo sé cuánto me he perdido en estos últimos dos años y hoy quiero decirles uno poco más de por qué decidí llevar a mi familia en esta travesía.

Cuando yo era un hombre joven, pensé que la vida se trataba fundamentalmente de mí, de cómo yo me enfrentaría al mundo, sería exitoso y lograría las cosas que quería. Pero después ustedes dos llegaron a mi vida con toda su curiosidad y magia y esas sonrisas que siempre logran llenar mi corazón y alegrar mi día. Y de repente, todos los grandes planes que tenía para mí ya no parecían tan importantes. Pronto descubrí que los grandes momentos de gozo en mi vida era el gozo que veo en ustedes. Y me di cuenta que mi propia vida no tendría mucho valor a menos que fuera capaz de asegurar que ustedes tuvieran cada oportunidad de ser felices y sentirse plenas. Al final, niñas, es ese el motivo por el que decidí buscar ser presidente, por lo que yo quiero para ustedes y para cada niño en este país.

Yo quiero que todos nuestros niños acudan a escuelas donde desarrollen su potencial, escuelas que sean un reto, los inspiren y que generen en ellos una capacidad de maravillarse del mundo que tienen a su alrededor. Quiero que tengan la oportunidad de ir a la universidad, aún si sus padres no son ricos. Y quiero que accedan a buenos trabajos, trabajos que paguen bien y les den beneficios como atención médica, trabajos que les dejen tiempo suficiente para estar con sus propios hijos y retirarse con dignidad.

Quiero que podamos sobrepasar las fronteras del descubrimiento para que puedan conocer nuevas tecnologías e inventos que mejoren sus vidas y hagan de este planeta un lugar más limpio y seguro. Y yo quiero que podamos sobrepasar nuestras propias fronteras para que llegemos más allá de la división de raza y territorio, género y religión que evita que veamos lo mejor de cada uno.

A veces tenemos que mandar a nuestros jóvenes, hombres y mujeres, a guerras y otras situaciones peligrosas para proteger nuestro país, pero cuando lo hacemos, quiero estar seguro que sea sólo por muy buenas razones, que hagamos todo lo posible por arreglar nuestras diferencias con otros de manera pacífica, y que hagamos todo lo posible por mantener a todos nuestros compatriotas seguros. Y quiero que cada niño entienda que es una bendición tener a estos aguerridos americanos pelear porque no es de gratis, que con el gran privilegio de ser un ciudadano de este país vienen grandes responsabilidades.

Esa fue la lección que su abuela intentó enseñarme cuando yo tenía su edad, leyéndome textos de la Declaración de Independencia y explicándome sobre los hombres y mujeres que marchaban por la igualdad, porque creían que esas palabras que se habían escrito en papel hace dos siglos significaban algo.

Ella me ayudó a entender que América es grande, no sólo porque es perfecta, sino porque siempre puede ser mejor, y que el trabajo no acabado para perfeccionar nuestra unión recae en cada uno de nosotros. Es una carga que nosotros pasamos a nuestros hijos, y a la que nos acercamos con cada generación, cada vez más cerca de lo que sabemos América debe ser.

Espero que ambas retomen esa responsabilidad, corrigiendo los errores que vean y trabajando para dar a otros las oportunidades que ustedes han tenido. No sólo porque tienen una obligación de dar algo de regreso al país que le ha dado tanto a su familia, sino porque tienen esa obligación con ustedes mismas. Porque es sólo hasta que ustedes empujan su esfuerzo hacia algo más grande que ustedes mismas que verán su verdadero potencial.

Estas son las cosas que quiero para ustedes, crecer en un mundo que no ponga límite a sus sueños ni metas fuera de su alcance, y que crezcan como mujeres compasivas y comprometidas que ayudarán a construir el mundo. Y quiero que cada niño tenga las mismas oportunidades de aprender y soñar y crecer que ustedes, niñas, han tenido. Por eso he decidido emprender esta aventura con mi familia.

Estoy tan orgulloso de cada una de ustedes. Las amo más de lo que puedan imaginar. Y doy gracias cada día por su paciencia, porte, gentileza y humor mientras nos preparamos para iniciar esta vida juntos en la Casa Blanca.

Los quiere

Papá

*Traducción Martha Ramos.


martes, 4 de noviembre de 2008

ULTIMO MOMENTO:BARACK OBAMA 56,4 %,MCAIN 43,5%

BARAK OBAMA 56,4 %,MCAIN 43,5%
SEGUN DATOS EXTRAOFICIALES.